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Yolanda Díaz impulsa negociaciones para aumentar el Salario Mínimo Interprofesional mientras enfrenta resistencia de la patronal.
La subida del SMI para 2026 es objeto de debate entre el Gobierno y agentes sociales, con diferentes propuestas sobre su cuantía y tributación.
Publicado: 26 de enero de 2026, 03:13
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se encuentra en una intensa negociación para aumentar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España para 2026, con dos propuestas de incremento presentadas por un comité de expertos: una del 3,1% y otra del 4,7%. La primera propuesta eleva el SMI de los 1.184 euros actuales a 1.221 euros brutos al mes si se mantiene exento de tributación, mientras que la segunda lo haría hasta los 1.240 euros si empieza a tributar en IRPF. La situación es complicada debido a la oposición de las patronales, que exigen condiciones adicionales para aceptar la subida. Las patronales CEOE y Cepyme han propuesto un incremento del 1,5%, lo que llevaría el SMI a 1.202 euros mensuales, mientras que los sindicatos CCOO y UGT han solicitado un aumento del 7,5%, hasta 1.273 euros, y que la nueva cuantía esté sujeta a tributación.
En una reciente reunión entre sindicatos y patronales, se discutieron las diferencias sobre el incremento propuesto. Los sindicatos consideran insuficiente el aumento del 1,5% sugerido por los empresarios y abogan por un 7,5% para combatir la inflación. La ministra Díaz busca un acuerdo que satisfaga tanto a trabajadores como a patronales, aunque no está claro si logrará una solución consensuada dado el histórico de desacuerdos en años anteriores. A pesar de que la subida del SMI no requiere de un acuerdo, el Ministerio de Trabajo ha manifestado su intención de consultar a los agentes sociales para lograr un consenso.
Con el futuro del SMI en 2026 en juego, la negociación se reiniciará pronto, siendo crucial para los trabajadores que dependen de esta renta mínima. A pesar de las diferencias, hay un consenso de que el SMI no tributará este año, lo que puede impactar el resultado final de estas negociaciones. Se prevé que el Gobierno mantenga la exención fiscal aplicada el año pasado, a pesar de las presiones del Ministerio de Hacienda para que los trabajadores que reciben el SMI comiencen a tributar.
En una reciente reunión entre sindicatos y patronales, se discutieron las diferencias sobre el incremento propuesto. Los sindicatos consideran insuficiente el aumento del 1,5% sugerido por los empresarios y abogan por un 7,5% para combatir la inflación. La ministra Díaz busca un acuerdo que satisfaga tanto a trabajadores como a patronales, aunque no está claro si logrará una solución consensuada dado el histórico de desacuerdos en años anteriores. A pesar de que la subida del SMI no requiere de un acuerdo, el Ministerio de Trabajo ha manifestado su intención de consultar a los agentes sociales para lograr un consenso.
Con el futuro del SMI en 2026 en juego, la negociación se reiniciará pronto, siendo crucial para los trabajadores que dependen de esta renta mínima. A pesar de las diferencias, hay un consenso de que el SMI no tributará este año, lo que puede impactar el resultado final de estas negociaciones. Se prevé que el Gobierno mantenga la exención fiscal aplicada el año pasado, a pesar de las presiones del Ministerio de Hacienda para que los trabajadores que reciben el SMI comiencen a tributar.