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Un golpe de Estado en Guinea-Bisáu suspende el proceso electoral y destituye al presidente Umaro Sissoco Embaló

Las fuerzas armadas justifican su acción alegando un plan de desestabilización y ordenan el cierre de fronteras mientras la población teme por su seguridad.

Publicado: 26 de noviembre de 2025, 21:07

El 26 de noviembre de 2025, un grupo de militares en Guinea-Bisáu tomó el poder, resultando en una crisis política a solo tres días de las elecciones presidenciales y legislativas. El presidente Umaro Sissoco Embaló y su oponente Fernando Dias da Costa se proclamaron ganadores antes de que se publicaran los resultados. Los militares suspendieron el proceso electoral, cerraron las fronteras y el espacio aéreo, justificando sus acciones por un alegado plan de manipulación electoral.

El presidente Embaló fue arrestado en su despacho, mientras los soldados bloquearon calles y edificios gubernamentales, y se reportaron disparos en la ciudad. La comunidad internacional observaba las elecciones, que se llevaban a cabo en un entorno pacífico, aunque la exclusión de ciertos líderes de la oposición fue controvertida y generó tensiones. La inestabilidad en Guinea-Bisáu, históricamente marcada por golpes de Estado, ha aumentado el temor de nuevos conflictos.

La junta militar, autodenominada Alto Comando Militar para el Restablecimiento de la Seguridad Nacional y el Orden Público, nombró al general Horta N’ta como nuevo líder del Gobierno de transición durante una ceremonia que se llevó a cabo el 27 de noviembre. N’ta, hasta ese momento jefe del Estado Mayor de Embaló, declaró que el Ejército había asumido el control para "salvaguardar la democracia y la estabilidad política". En su discurso, mencionó la intensa actividad de grupos vinculados al narcotráfico que buscan manipular los resultados electorales. Aseguró que harían todo lo posible para restaurar la normalidad en el país, con un enfoque en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico.

Además, las fuerzas armadas han impuesto un toque de queda nacional y han cerrado las instituciones del país, incluyendo los medios de comunicación, lo que ha generado críticas y preocupaciones sobre el respeto a los derechos humanos. La situación se complica con las protestas pacíficas que han surgido en la capital, donde los ciudadanos exigen la liberación de los líderes opositores detenidos y la publicación de los resultados electorales.

Fernando Dias da Costa, el líder opositor, ha acusado a Embaló de haber orquestado el golpe para evitar su derrota electoral. Algunos informes sugieren que su partido, el PAIGC, logró evidencias de sus intentos de manipulación electoral, lo que ha llevado a la comunidad internacional a condenar el golpe de Estado y exigir la restauración del proceso democrático. Guinea-Bisáu es un país donde la inestabilidad ha sido la norma desde su independencia de Portugal en 1974 y su actual situación, marcada por la violencia y la represión, plantea serios desafíos para la comunidad internacional.