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Un avance científico revolucionario: creación de tejido cerebral sintético permitirá reducir la experimentación animal en investigación

Un equipo de investigadores de California desarrolla un tejido artificial que imita el cerebro humano sin materiales de origen animal, abriendo posibilidades para el estudio de enfermedades.

Publicado: 6 de diciembre de 2025, 22:18

Un equipo de científicos en California ha desarrollado un tejido cerebral sintético que puede imitar procesos del cerebro humano sin usar componentes animales. Este avance podría cambiar la forma de realizar estudios neurológicos y reducir la dependencia de la experimentación animal. El tejido, descrito en la revista Advanced Functional Materials, permite a las células madre organizarse en redes neuronales, mejorando la precisión en la investigación de enfermedades complejas.

La profesora Iman Noshadi, responsable del proyecto, destaca que los modelos actuales tienen variabilidad que perjudica los resultados en pruebas farmacológicas, subrayando la necesidad de alternativas más consistentes. Este nuevo tejido cerebral artificial se construye a partir de una matriz porosa hecha de un polímero sintético, lo que permite a las células madre crecer y conectarse en redes neuronales operativas, representando una innovación sin precedentes. Sin embargo, expertos como José L. Lanciego advierten que este desarrollo no debe ser visto como un reemplazo total de la experimentación animal, dado que la complejidad del cerebro humano no puede ser replicada completamente por estas estructuras, y las alternativas in vitro son complementarias.

El contexto incluye la promoción de la FDA en EE.UU. de reducir ensayos en animales, permitiendo avanzar ciertos medicamentos a la fase clínica con evidencia en plataformas alternativas. Además, los investigadores trabajan en una red de tejidos sintéticos interconectados que buscan replicar la fisiología humana con mayor precisión, contribuyendo a investigar enfermedades complejas sin recurrir a modelos animales. Este ambicioso proyecto se enmarca en una visión aún más amplia, conocida como 'Body-on-a-Chip', que involucra la creación de una red de órganos sintéticos (cerebro, hígado, corazón, riñón, pulmón) capaces de comunicarse entre sí, lo que permitiría estudiar enfermedades complejas como la sepsis o el cáncer metastásico sin la necesidad de modelos animales.