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Un ambicioso proyecto digital revela la extensa red de carreteras del Imperio Romano con más de 299,000 kilómetros.

Este atlas digital, resultado de años de investigación, transforma la comprensión sobre la movilidad y estructura del antiguo Imperio.

Publicado: 29 de diciembre de 2025, 15:56

Un equipo internacional de investigadores ha presentado un avance significativo en la cartografía de las antiguas carreteras del Imperio Romano, revelando que la red viaria alcanzaba una impresionante longitud de 299,171 kilómetros. Este estudio, publicado en la revista 'Nature Scientific Data', supera ampliamente las estimaciones anteriores que situaban la red en alrededor de 188,555 kilómetros. El proyecto, conocido como Itiner-e, no solo se enfoca en el total de kilómetros, sino que proporciona un atlas digital que combina datos históricos, arqueológicos y modernos análisis geoespaciales utilizando tecnología GIS.

Nuevos descubrimientos han permitido reconstruir el sistema viario del Imperio Romano en su máximo esplendor hacia el año 150 d.C. El trabajo destaca que las primeras carreteras modernas se construyeron siguiendo el diseño romano y utilizan capas de grava compactada para facilitar el tránsito. Además, se ha demostrado que la red viaria en la Península Ibérica era mucho más extensa de lo que se pensaba, con más de 40,000 kilómetros que conectaban centros urbanos y eran esenciales para las economías regionales. El atlas, de acceso abierto, representa un recurso invaluable para la comunidad científica y ofrece un enfoque renovado sobre el legado de estos caminos.

Las calzadas romanas jugaron un papel clave en la expansión imperial al facilitar el movimiento de personas y bienes. La red de caminos está conectada con fenómenos históricos como la diseminación de enfermedades, al favorecer la conectividad en el territorio romano. Con los nuevos datos recopilados, se espera abrir oportunidades para estudios futuros que analicen la logística del transporte y su impacto socioeconómico en el mundo antiguo. Los investigadores han indicado que menos del 3% de los caminos romanos conocidos se han conservado o excavado completamente, lo que permite un análisis profundo de los 'ejes fosilizados' del paisaje arqueológico.

El proyecto ha sido dirigido por Pau de Soto y Adam Pažout (UAB), junto con Tom Brughmans (Universidad de Aarhus, Dinamarca). Gracias a su carácter colaborativo, Itiner-e permite incorporar nuevos datos de futuras investigaciones manteniendo la autoría de quienes los aporten. El amplio conjunto de datos generado por Itiner-e es altamente transformador para entender cómo el sistema viario romano estructuraba el movimiento de personas, bienes, ideas e incluso enfermedades en la antigüedad.