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Trump presenta un ambicioso plan para construir una flota de buques de guerra que llevará su nombre
La nueva 'flota dorada' promete revolucionar la Marina de Estados Unidos con tecnología avanzada y una fuerte inversión pública.
Publicado: 25 de enero de 2026, 16:51
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado a conocer su intención de construir una nueva generación de buques de guerra, conocidos como la 'flota dorada', que llevará su nombre. Este ambicioso proyecto contempla una inversión de aproximadamente 26.000 millones de dólares y la construcción de entre 20 y 25 barcos en un periodo que busca revitalizar la capacidad industrial estadounidense. Los nuevos buques estarán equipados con tecnología avanzada, incluyendo sistemas de inteligencia artificial y misiles hipersónicos, y están diseñados para fortalecer la estrategia de defensa nacional de EE. UU.
Durante el anuncio, Trump enfatizó que su participación en el diseño de los buques será activa, deseando que sean más grandes, rápidos y poderosos que cualquier barco anterior. La flota no solo incluirá acorazados, sino también portaaeronaves, destructores y submarinos. Este anuncio coincide con la aprobación de un plan de gasto militar de 900.000 millones de dólares, lo que refleja un respaldo bipartidista hacia la inversión en defensa, a pesar de los desafíos tecnológicos que podrían retrasar su implementación.
Las promesas de Trump han generado escepticismo, dado que algunas de las tecnologías necesarias aún se encuentran en desarrollo. Sin embargo, ha posicionado el proyecto como una oportunidad para mejorar la capacidad naval de EE. UU. y estimular el empleo en la industria de defensa.
Durante el anuncio, Trump enfatizó que su participación en el diseño de los buques será activa, deseando que sean más grandes, rápidos y poderosos que cualquier barco anterior. La flota no solo incluirá acorazados, sino también portaaeronaves, destructores y submarinos. Este anuncio coincide con la aprobación de un plan de gasto militar de 900.000 millones de dólares, lo que refleja un respaldo bipartidista hacia la inversión en defensa, a pesar de los desafíos tecnológicos que podrían retrasar su implementación.
Las promesas de Trump han generado escepticismo, dado que algunas de las tecnologías necesarias aún se encuentran en desarrollo. Sin embargo, ha posicionado el proyecto como una oportunidad para mejorar la capacidad naval de EE. UU. y estimular el empleo en la industria de defensa.