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Trump designa a Jeff Landry como enviado especial para Groenlandia, generando tensiones con Dinamarca y la UE

La intención de Washington de incorporar la estratégica isla danesa desata un rechazo contundente en Copenhague y Bruselas.

Publicado: 22 de diciembre de 2025, 15:17

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha nombrado al gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para impulsar intereses estadounidenses en Groenlandia, lo que ha generado tensiones con Dinamarca. Trump destacó la importancia estratégica de la isla para la seguridad nacional y expresó su deseo de que Groenlandia forme parte de EE. UU., lo que provocó una rápida reacción negativa del ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, quien consideró el nombramiento inaceptable y una violación de la soberanía danesa.

Landry, quien asumirá este 'cargo voluntario' mientras mantiene su rol como gobernador, ha alimentado preocupaciones sobre las ambiciones expansionistas de la administración Trump. En sus declaraciones, Landry afirmó que su objetivo es convertir a Groenlandia en parte de EE. UU., lo que suscita alarma en las autoridades groenlandesas y danesas. En respuesta, el primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, reafirmó el derecho de autodeterminación de la isla, recordando que Groenlandia pertenece a su población.

Además, el gobierno danés ha convocado al embajador estadounidense en Copenhague para exigir explicaciones sobre esta decisión. La Unión Europea ha manifestado su respaldo a Dinamarca, reiterando que la integridad territorial y la soberanía son principios fundamentales del derecho internacional. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó que cualquier cambio en el estatus de Groenlandia debe ser decidido por los groenlandeses y los daneses.

La reciente medida de Trump se produce en un contexto en el que Estados Unidos busca consolidar su influencia en el Ártico, con informes de inteligencia danesa que advierten sobre el interés de EE. UU. en la región como una línea de vigilancia ante posibles conflictos con potencias como Rusia y China. Esto ha llevado a Dinamarca y a Groenlandia a reiterar que la anexión de su territorio no es negociable y que todas las acciones deben ser realizadas respetando la soberanía groenlandesa. Ante esta situación, se avizora un aumento en las tensiones diplomáticas entre EE. UU. y sus aliados europeos, en un escenario donde la presión estadounidense podría tener repercusiones sobre la estabilidad del Ártico.