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Trump asegura que su única limitación como presidente es su 'propia moralidad' y descarta el derecho internacional en sus decisiones
En una reciente entrevista, Trump afirmó que su moral es el único límite a sus acciones y se refirió a Groenlandia como un objetivo estratégico.
Publicado: 9 de enero de 2026, 21:27
En una sorprendente declaración durante una entrevista con el New York Times, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su poder está limitado únicamente por su 'propia moralidad', desestimando así la relevancia del derecho internacional en sus decisiones de política exterior. Trump remarcó: 'Mi propia moralidad, mi propia mente, es lo único que puede detenerme', destacando una visión instrumental del derecho internacional y su aplicación.
Trump también expresó un marcado interés en el control de Groenlandia, argumentando que 'la propiedad es muy importante' y que este control es 'lo que siento que psicológicamente se necesita para el éxito'. Estas afirmaciones surgen en un contexto de creciente tensión internacional, especialmente tras la reciente operación militar estadounidense en Venezuela, donde Trump defendió sus acciones bajo la premisa de combatir amenazas representadas por líderes como Nicolás Maduro. Esto acrecienta los debates sobre el impacto de su política exterior en los derechos humanos.
Aunque se autodenomina 'el presidente de la paz', las acciones de Trump contrastan con esta imagen. En la entrevista, su respuesta sobre si debería respetar el derecho internacional fue ambigua, sugiriendo que su administración prioriza los intereses nacionales sobre las normas globales. Las preocupaciones sobre cómo su moralidad personal puede guiar la política exterior de EE. UU. surgen en un marco que podría desafiar las normas establecidas en el ámbito internacional.
Trump también expresó un marcado interés en el control de Groenlandia, argumentando que 'la propiedad es muy importante' y que este control es 'lo que siento que psicológicamente se necesita para el éxito'. Estas afirmaciones surgen en un contexto de creciente tensión internacional, especialmente tras la reciente operación militar estadounidense en Venezuela, donde Trump defendió sus acciones bajo la premisa de combatir amenazas representadas por líderes como Nicolás Maduro. Esto acrecienta los debates sobre el impacto de su política exterior en los derechos humanos.
Aunque se autodenomina 'el presidente de la paz', las acciones de Trump contrastan con esta imagen. En la entrevista, su respuesta sobre si debería respetar el derecho internacional fue ambigua, sugiriendo que su administración prioriza los intereses nacionales sobre las normas globales. Las preocupaciones sobre cómo su moralidad personal puede guiar la política exterior de EE. UU. surgen en un marco que podría desafiar las normas establecidas en el ámbito internacional.