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Tarragona implementa la Zona de Bajas Emisiones, generando inquietud entre comerciantes y residentes sobre el futuro de la movilidad urbana

La entrada en vigor de la ZBE, programada para el 31 de diciembre, suscita tanto esperanzas medioambientales como temores económicos entre los residentes y comerciantes de la ciudad.

Publicado: 1 de enero de 2026, 02:14

Este 31 de diciembre, Tarragona activa la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) como parte de un esfuerzo para mejorar la calidad del aire y cumplir con las normativas europeas sobre contaminación. Esta medida implica restricciones para los vehículos que no poseen un distintivo ambiental, específicamente aquellos que provienen de fuera de la ciudad, y estará en vigor a lo largo de los próximos años con el fin de reducir las emisiones contaminantes en el centro urbano.

En el primer año de implementación, la ZBE solo afectará a vehículos foráneos sin etiqueta ambiental, dejando exentos a los residentes de Tarragona, quienes tendrán un año para adaptarse y solicitar las autorizaciones necesarias. La asociación de comerciantes La Via T ha expresado su desconfianza en cuanto a la capacidad de sus negocios para atraer clientes sin el acceso habitual al centro comercial de la ciudad. A partir de 2026, se aplicarán restricciones también a los vehículos matriculados en la ciudad que estén clasificados como 'B'.

Aunque la normativa incluye excepciones para reducir el impacto en sectores vulnerables, los comerciantes temen que esto no sea suficiente. El Ayuntamiento de Tarragona está realizando esfuerzos para mitigar el impacto de la ZBE con mejoras en el transporte público. Sin embargo, estas medidas no han estado exentas de críticas, y hay una división en la percepción pública sobre la ZBE, que presenta beneficios medioambientales y inconvenientes económicos.