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Tanzania enfrenta una crisis tras elecciones: al menos 150 muertos y denuncias de hasta 700 por represión
Protestas en todo el país han motivado un toque de queda y restricciones en el acceso a internet mientras la comunidad internacional exige justicia.
Publicado: 31 de octubre de 2025, 20:37
Tanzania atraviesa una de las crisis políticas más graves de su historia reciente tras las elecciones generales del pasado miércoles. La presidenta en funciones, Samia Suluhu Hassan, ganó con el 97,66% de los votos según la Comisión Electoral Nacional Independiente (INEC), lo que generó un clima de rechazo y protestas debido a la exclusión de líderes opositores como Tundu Lissu y Luhaga Mpina. Las protestas han estallado en varias ciudades, con al menos 150 muertes confirmadas, aunque la oposición eleva la cifra a hasta 700, según informes de medios y fuentes de derechos humanos, aunque no han podido ser verificadas de manera independiente. En algunas estimaciones se habla de hasta 815 muertos en total en el contexto de los disturbios. Este clima de tensión ha sido acompañado de denuncias de fraude electoral que han quedado evidenciadas por la represión violenta de las manifestaciones, donde se ha informado que las fuerzas de seguridad han utilizado munición real y gases lacrimógenos en su intento de controlar a los manifestantes. Además, durante la campaña se han denunciado secuestros y una ola de terror que incluye ejecuciones extrajudiciales. La presidenta ha sido acusada de suprimir la oposición y limitar el espacio político, incitando la preocupación internacional.
La represión de manifestantes ha sido severa, con informes de secuestros y detenciones arbitrarias por parte de las fuerzas del Estado durante y después de las elecciones. El acceso a internet ha sido restringido como medida para controlar la difusión de información sobre los disturbios, siendo interrumpido antes, durante y después de la elección. El gobierno también ha impuesto toques de queda nocturnos en varias regiones, complicando aún más la situación para los opositores y la población civil. La comunidad internacional, incluyendo la ONU, ha instado a las autoridades tanzanas a cesar la violencia y restaurar la comunicación. Los testimonios de la población reflejan un ambiente de miedo y confusión, mientras que ministros de Asuntos Exteriores de países como Reino Unido, Canadá y Noruega han pedido a Tanzania actuar con máxima moderación y respetar los derechos humanos durante este periodo crítico. El secretario general de la ONU, António Guterres, también ha expresado su profunda preocupación por los informes de muertes y ha instado a un diálogo inclusivo.
A medida que las protestas continúan y el clima de desconfianza persiste, se hace evidente la necesidad de un diálogo abierto y de investigaciones sobre la violencia y represión. La crisis ha despertado temores de que el aumento de la represión pueda llevar a situaciones aún más graves si no se toman medidas pronto para abordar las inquietudes de la población. La Comisión Nacional Electoral Independiente sigue con el conteo de votos, mientras se enfrenta a un dilema electoral y una crisis de derechos humanos con potenciales repercusiones para el futuro político del país.
La represión de manifestantes ha sido severa, con informes de secuestros y detenciones arbitrarias por parte de las fuerzas del Estado durante y después de las elecciones. El acceso a internet ha sido restringido como medida para controlar la difusión de información sobre los disturbios, siendo interrumpido antes, durante y después de la elección. El gobierno también ha impuesto toques de queda nocturnos en varias regiones, complicando aún más la situación para los opositores y la población civil. La comunidad internacional, incluyendo la ONU, ha instado a las autoridades tanzanas a cesar la violencia y restaurar la comunicación. Los testimonios de la población reflejan un ambiente de miedo y confusión, mientras que ministros de Asuntos Exteriores de países como Reino Unido, Canadá y Noruega han pedido a Tanzania actuar con máxima moderación y respetar los derechos humanos durante este periodo crítico. El secretario general de la ONU, António Guterres, también ha expresado su profunda preocupación por los informes de muertes y ha instado a un diálogo inclusivo.
A medida que las protestas continúan y el clima de desconfianza persiste, se hace evidente la necesidad de un diálogo abierto y de investigaciones sobre la violencia y represión. La crisis ha despertado temores de que el aumento de la represión pueda llevar a situaciones aún más graves si no se toman medidas pronto para abordar las inquietudes de la población. La Comisión Nacional Electoral Independiente sigue con el conteo de votos, mientras se enfrenta a un dilema electoral y una crisis de derechos humanos con potenciales repercusiones para el futuro político del país.