Progresista 75%Conservador 25%

Siria un año después de la caída de El Asad: entre la esperanza de libertad y las secuelas del dolor

La población celebra los avances mientras enfrenta una profunda crisis económica y social en su camino hacia la recuperación.

Publicado: 7 de diciembre de 2025, 23:10

Un año después de que la dictadura de Bashar el Asad llegó a su fin, Siria enfrenta un panorama de contrastes. En Damasco, los ciudadanos intentan recuperar la normalidad entre las ruinas de una guerra devastadora, pero el camino hacia la estabilidad es incierto. Aunque hay alivio por la nueva libertad, más del 90% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, y la cesta básica es inasequible para la mayoría. Según el Banco Mundial, el costo de reconstrucción se estima en más de 186.500 millones de euros, y la ONU calcula que, al ritmo actual, Siria tardará décadas en recuperar indicadores básicos de vida.

Los comerciantes del mercadillo Al-Hamidiyah reflejan una mezcla de optimismo y temor, enfrentando un futuro incierto. Aunque se sienten mejor que hace un año, la incertidumbre y los recuerdos del dolor persisten. Muchos aún buscan a sus seres queridos desaparecidos, y más de 100.000 sirios continúan en paradero desconocido, lo que dificulta la reintegración de quienes regresan.

Mientras algunos barrios empiezan a mostrar signos de vida y libertad, otros permanecen en ruinas. Las tensiones sectarias y la vulnerabilidad de las minorías son preocupaciones constantes; los enfrentamientos sectarios han dejado al menos 10.000 muertos en el último año. A pesar de las luchas, hay un sentimiento emergente de esperanza, con la comunidad internacional observando el proceso de reconstrucción con escepticismo. Los ciudadanos celebran que el gobierno interino liderado por Ahmed al-Sharaa ha logrado avances significativos, incluyendo elecciones limitadas y una mejora en la oferta de electricidad, que ha pasado de unas pocas horas al día a un promedio de 14 horas, lo que tiene un impacto directo en la vida cotidiana.

Sin embargo, queda un largo camino por recorrer. Se estima que la reconstrucción de casi 14 años de guerra, que dejó a la mitad del país refugiada o desplazada, será un reto inmenso para las nuevas autoridades. Las sanciones aún vigentes y la falta de control sobre el territorio dificultan la llegada de inversiones necesarias para la recuperación. La comunidad internacional ha mostrado reticencias a invertir en un país que, a pesar del cambio de régimen, sigue dividido y con la presencia de grupos radicales que aprovechan la inestabilidad.

La transición política también ha llevado a un cambio en la percepción de las libertades, con un 73% de los sirios sintiendo que han recuperado la libertad de expresión, aunque la desigualdad y el miedo a la violencia sectaria siguen presentes. La llegada del nuevo gobierno ha prometido justicia y reconocimiento a todas las comunidades, pero el camino hacia una Siria unida sigue siendo incierto.