Progresista 25%Conservador 75%
Sergio Cervellin: del inventor de la fregona a propietario del castillo del Catajo, un viaje extraordinario.
La historia del italiano que transformó el sector de la limpieza y rescató un patrimonio histórico.
Publicado: 6 de enero de 2026, 03:12
La vida de Sergio Cervellin es un ejemplo de cómo la perseverancia y la innovación pueden cambiar el rumbo de una vida y, al mismo tiempo, impactar a millones. Nacido en Padua en 1956, Cervellin quedó huérfano desde niño y creció en una familia de campesinos, lo que le enseñó desde pequeño el valor del esfuerzo y la tenacidad. A los 18 años, se registró como vendedor autónomo, convirtiéndose en uno de los más jóvenes de Italia.
A lo largo de su carrera, Cervellin identificó oportunidades en el sector de la limpieza que otros pasaban por alto. En 1985, fundó su primera empresa revolucionando la forma en que se limpiaban los hogares con la creación de la fregona de Vileda. Este invento, que simplificó el uso del producto al eliminar tornillos y ofrecer un sistema de encaje, pronto se convirtió en un estándar para millones de usuarios en todo el mundo. Además, observando la flexibilidad de las alas de un avión durante un vuelo intercontinental, Cervellin diseñó un concepto innovador para un módulo de limpieza adaptativo, que dio origen a la escoba de tela Swiffer.
Sin embargo, su historia dio un giro inesperado cuando en 2016, durante uno de sus viajes, se topó con el castillo del Catajo, una imponente construcción renacentista vinculada a la nobleza y en un estado lamentable de abandono. Este castillo, que durante siglos fue propiedad de los Habsburgo, cuenta con 365 habitaciones, 800 ventanas y más de 40.000 metros cuadrados de jardines. Decidido a no dejar que esta joya arquitectónica cayera en el olvido, Cervellin pujó en una subasta y logró adquirirlo por solo tres millones de euros, muy por debajo del precio inicial de 11 millones, dado su estado de deterioro.
Desde entonces, se ha dedicado a restaurar el castillo y abrirlo al público, convirtiéndose en un referente cultural y un lugar visitado por unos 50.000 turistas al año. El interior del castillo esconde frescos del siglo XVI, obra del pintor Giovanni Battista Zelotti, y Cervellin ha expresado su intención de preservar este patrimonio, rechazando convertirlo en una residencia privada. “Mi sueño era abrirlo al público y salvarlo de la especulación inmobiliaria”, explica. Actualmente, sigue dirigiendo TWT Tools, una empresa de tecnología aplicada a la limpieza industrial, mientras supervisa la restauración continua del Catajo.
A lo largo de su carrera, Cervellin identificó oportunidades en el sector de la limpieza que otros pasaban por alto. En 1985, fundó su primera empresa revolucionando la forma en que se limpiaban los hogares con la creación de la fregona de Vileda. Este invento, que simplificó el uso del producto al eliminar tornillos y ofrecer un sistema de encaje, pronto se convirtió en un estándar para millones de usuarios en todo el mundo. Además, observando la flexibilidad de las alas de un avión durante un vuelo intercontinental, Cervellin diseñó un concepto innovador para un módulo de limpieza adaptativo, que dio origen a la escoba de tela Swiffer.
Sin embargo, su historia dio un giro inesperado cuando en 2016, durante uno de sus viajes, se topó con el castillo del Catajo, una imponente construcción renacentista vinculada a la nobleza y en un estado lamentable de abandono. Este castillo, que durante siglos fue propiedad de los Habsburgo, cuenta con 365 habitaciones, 800 ventanas y más de 40.000 metros cuadrados de jardines. Decidido a no dejar que esta joya arquitectónica cayera en el olvido, Cervellin pujó en una subasta y logró adquirirlo por solo tres millones de euros, muy por debajo del precio inicial de 11 millones, dado su estado de deterioro.
Desde entonces, se ha dedicado a restaurar el castillo y abrirlo al público, convirtiéndose en un referente cultural y un lugar visitado por unos 50.000 turistas al año. El interior del castillo esconde frescos del siglo XVI, obra del pintor Giovanni Battista Zelotti, y Cervellin ha expresado su intención de preservar este patrimonio, rechazando convertirlo en una residencia privada. “Mi sueño era abrirlo al público y salvarlo de la especulación inmobiliaria”, explica. Actualmente, sigue dirigiendo TWT Tools, una empresa de tecnología aplicada a la limpieza industrial, mientras supervisa la restauración continua del Catajo.