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La Fiscalía investiga como terrorismo el tiroteo de Cracovia con seis muertos
La Policía ha identificado como los padres y la hermana del sospechoso a las tres personas halladas muertas en su vivienda.
Publicado: 8 de noviembre de 2026, 07:38 · actualizado: 8 de noviembre de 2026, 16:07
Un hombre abrió fuego este sábado desde un coche en la plaza del Mercado de Cracovia, en el sur de Polonia, y mató a seis personas. Otras 15 resultaron heridas en el ataque, entre ellas dos agentes de policía. El sospechoso, un ciudadano polaco de 24 años, también resultó herido en el enfrentamiento con los agentes y permanece hospitalizado, aunque las autoridades han aclarado que todavía no ha sido detenido formalmente.
Horas después, la Policía encontró los cuerpos de dos mujeres y un hombre en la vivienda del sospechoso en Ostrowiec Świętokrzyski. Este domingo confirmó que eran su padre, de 53 años, su madre, de 52, y su hermana, de 21. Los tres presentaban heridas de bala y están pendientes de autopsia.
La Fiscalía Nacional investiga el tiroteo como un delito de carácter terrorista, por el asesinato de seis personas y el intento de asesinato de muchas otras, incluidos agentes. En paralelo, investiga como asesinatos con arma de fuego las tres muertes en la vivienda. Según la Fiscalía, las pruebas recopiladas indican que ambos hechos fueron cometidos por una misma persona, aunque no ha confirmado si se trata del sospechoso.
El ataque comenzó alrededor de las 15.00 horas, cuando el conductor de un Subaru oscuro entró en la plaza peatonal y disparó indiscriminadamente cerca de la iglesia de Santa María, en una zona frecuentada por turistas y paseantes. Los fallecidos son cuatro mujeres y dos hombres. El gobernador de Pequeña Polonia, Krzysztof Jan Klęczar, informó de que tenían entre 32 y 61 años: cuatro eran polacos, uno británico y la sexta víctima era extranjera. Entre los fallecidos había tres mujeres polacas, un ciudadano británico de 32 años y una mujer extranjera de 51 cuya nacionalidad no se ha revelado.
Entre los heridos había cinco extranjeros, incluida una ciudadana portuguesa cuya hospitalización confirmó el Ministerio de Exteriores de Portugal. La portavoz del Ministerio del Interior polaco, Karolina Gałecka, indicó que entre los fallecidos y heridos había ciudadanos del Reino Unido, Austria, Alemania, Rusia y Portugal. El balance oficial de 16 heridos incluye al presunto autor. Al menos dos personas han recibido el alta. Una de las seis víctimas falleció en el hospital.
Klęczar informó de que todas las personas ingresadas el sábado en seis hospitales sobrevivieron a la noche. Según su balance, 14 de los 16 heridos estaban estables, uno grave y el sospechoso en estado crítico. Posteriormente se informó de que su estado era estable dentro de la gravedad.
El hombre también disparó contra un tranvía de la línea 1 y rompió el cristal de la cabina del conductor, sin causar heridas a sus ocupantes. Los disparos provocaron el pánico y numerosas personas se refugiaron en locales y edificios próximos. La zona quedó acordonada y los servicios de emergencia desplegaron un amplio operativo, con un helicóptero medicalizado. El testigo británico Jonathan Balshaw relató que se refugió con su pareja y otras personas en la iglesia de Santa María hasta que cesaron los disparos. Según el gobernador, el centro de emergencias recibió 40 llamadas; en el operativo participaron 1.146 policías, 24 dotaciones de bomberos y 62 profesionales y rescatistas.
Según Boroń, los primeros agentes armados llegaron tres minutos después del aviso. El sospechoso huyó en coche, perseguido por la Policía, hasta chocar contra un vehículo blanco en las inmediaciones del cruce de las calles Dietla y Stradomska. Bajó del automóvil e intercambió disparos con los agentes, que lo redujeron. Los dos policías, Jakub Kulik y Artur Morański, resultaron heridos y fueron operados. Uno recibió un disparo y el otro tres. Ambos seguían graves y recuperaron la conciencia a lo largo del domingo. Las autoridades pidieron donaciones de sangre para Kulik. El sospechoso ha sido sometido a varias operaciones.
Tusk agradeció a ambos agentes su actuación y el alcalde Łukasz Gibała propuso nombrarlos ciudadanos honorarios de Cracovia. Algunos viandantes regresaron para ayudar a los heridos y, al parecer, dos médicos atendieron a los policías.
La Policía descartó que estuviera buscando a un segundo atacante y desmintió que hubiera muerto un agente. Las primeras pesquisas apuntan a que el sospechoso actuó solo.
El sospechoso vestía ropa táctica de estilo militar, casco, pasamontañas y chaleco antibalas, y llevaba una cámara para grabar sus acciones. Utilizó un fusil semiautomático AR-15; en el coche se encontraron otras armas, abundante munición, una mochila militar y una bayoneta. Según la Policía, tenía licencia de armas, carecía de antecedentes policiales y el fusil estaba registrado legalmente a su nombre. El ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, aseguró que nunca había tenido relación con el Ejército polaco. Fuentes policiales lo han identificado como Michał O.
Interior también investiga si algunas armas pudieron proceder del domicilio familiar. El ministro Marcin Kierwiński explicó que el padre del sospechoso tenía varias armas registradas, aunque consideró prematuro extraer conclusiones. Vecinos de la familia han declarado que padre e hijo acudían semanalmente a una galería de tiro cercana. El club condenó los hechos y aseguró que el joven no había recibido allí entrenamiento en tiro dinámico, táctico o de combate.
Kierwiński afirmó que las primeras pesquisas apuntaban a una fascinación del detenido por la ideología de extrema derecha, una hipótesis que debía verificarse. Las autoridades no han establecido por ahora el motivo del ataque. La Fiscalía, la Policía y los servicios de seguridad investigan las circunstancias y recogen pruebas. Antiguos compañeros del sospechoso lo describieron como una persona callada y reservada, a la que le gustaba vestir uniformes militares y que mostraba una ligera inclinación por símbolos militares de la Segunda Guerra Mundial y opiniones de derechas.
Las inspecciones continuaron este domingo en la plaza del Mercado, que permanecerá cerrada hasta que concluyan las diligencias. Según el gobernador, siete fiscales trabajan en la recogida y conservación de pruebas. La inspección especializada del vehículo terminó el sábado por la noche y descartó la presencia de un peligro material; la zona sigue acordonada. El fiscal Eryk Stasielak informó de que las autopsias de las víctimas del atentado comenzarán el lunes por la mañana.
Tusk calificó el ataque de terrorismo, trasladó sus condolencias a las familias y pidió a los partidos que no utilizaran la tragedia políticamente. El presidente polaco, Karol Nawrocki, expresó su preocupación y su solidaridad con las víctimas. Nawrocki decretó luto nacional para el domingo y el lunes, con el respaldo de Tusk, mientras que el alcalde de Cracovia, Łukasz Gibała, decretó luto en la ciudad hasta el miércoles.
El Gobierno español condenó el ataque y expresó su solidaridad con Polonia. El presidente Pedro Sánchez trasladó sus condolencias y deseó una pronta recuperación a los heridos. También expresaron su apoyo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. El presidente portugués, António José Seguro, y el primer ministro británico, Andy Burnham, trasladaron su solidaridad y sus condolencias. También reaccionaron la alta representante de la UE, Kaja Kallas, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron. Las banderas de las instituciones europeas en Bruselas ondearon este domingo a media asta, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, expresó que la institución se unía al duelo de Polonia.
El ataque se produce después de que en octubre se registraran tres agresiones en centros educativos de la región polaca de Mazovia en apenas cuatro días, con un trabajador escolar muerto y al menos 14 heridos. Algunos detenidos estaban vinculados a entornos ultraderechistas, aunque se desconoce si el tiroteo de Cracovia está relacionado con ese tipo de conductas y procesos de radicalización. En 2026, Polonia superó el millón de armas de fuego en posesión legal de particulares.
Horas después, la Policía encontró los cuerpos de dos mujeres y un hombre en la vivienda del sospechoso en Ostrowiec Świętokrzyski. Este domingo confirmó que eran su padre, de 53 años, su madre, de 52, y su hermana, de 21. Los tres presentaban heridas de bala y están pendientes de autopsia.
La Fiscalía Nacional investiga el tiroteo como un delito de carácter terrorista, por el asesinato de seis personas y el intento de asesinato de muchas otras, incluidos agentes. En paralelo, investiga como asesinatos con arma de fuego las tres muertes en la vivienda. Según la Fiscalía, las pruebas recopiladas indican que ambos hechos fueron cometidos por una misma persona, aunque no ha confirmado si se trata del sospechoso.
El ataque comenzó alrededor de las 15.00 horas, cuando el conductor de un Subaru oscuro entró en la plaza peatonal y disparó indiscriminadamente cerca de la iglesia de Santa María, en una zona frecuentada por turistas y paseantes. Los fallecidos son cuatro mujeres y dos hombres. El gobernador de Pequeña Polonia, Krzysztof Jan Klęczar, informó de que tenían entre 32 y 61 años: cuatro eran polacos, uno británico y la sexta víctima era extranjera. Entre los fallecidos había tres mujeres polacas, un ciudadano británico de 32 años y una mujer extranjera de 51 cuya nacionalidad no se ha revelado.
Entre los heridos había cinco extranjeros, incluida una ciudadana portuguesa cuya hospitalización confirmó el Ministerio de Exteriores de Portugal. La portavoz del Ministerio del Interior polaco, Karolina Gałecka, indicó que entre los fallecidos y heridos había ciudadanos del Reino Unido, Austria, Alemania, Rusia y Portugal. El balance oficial de 16 heridos incluye al presunto autor. Al menos dos personas han recibido el alta. Una de las seis víctimas falleció en el hospital.
Klęczar informó de que todas las personas ingresadas el sábado en seis hospitales sobrevivieron a la noche. Según su balance, 14 de los 16 heridos estaban estables, uno grave y el sospechoso en estado crítico. Posteriormente se informó de que su estado era estable dentro de la gravedad.
El hombre también disparó contra un tranvía de la línea 1 y rompió el cristal de la cabina del conductor, sin causar heridas a sus ocupantes. Los disparos provocaron el pánico y numerosas personas se refugiaron en locales y edificios próximos. La zona quedó acordonada y los servicios de emergencia desplegaron un amplio operativo, con un helicóptero medicalizado. El testigo británico Jonathan Balshaw relató que se refugió con su pareja y otras personas en la iglesia de Santa María hasta que cesaron los disparos. Según el gobernador, el centro de emergencias recibió 40 llamadas; en el operativo participaron 1.146 policías, 24 dotaciones de bomberos y 62 profesionales y rescatistas.
Según Boroń, los primeros agentes armados llegaron tres minutos después del aviso. El sospechoso huyó en coche, perseguido por la Policía, hasta chocar contra un vehículo blanco en las inmediaciones del cruce de las calles Dietla y Stradomska. Bajó del automóvil e intercambió disparos con los agentes, que lo redujeron. Los dos policías, Jakub Kulik y Artur Morański, resultaron heridos y fueron operados. Uno recibió un disparo y el otro tres. Ambos seguían graves y recuperaron la conciencia a lo largo del domingo. Las autoridades pidieron donaciones de sangre para Kulik. El sospechoso ha sido sometido a varias operaciones.
Tusk agradeció a ambos agentes su actuación y el alcalde Łukasz Gibała propuso nombrarlos ciudadanos honorarios de Cracovia. Algunos viandantes regresaron para ayudar a los heridos y, al parecer, dos médicos atendieron a los policías.
La Policía descartó que estuviera buscando a un segundo atacante y desmintió que hubiera muerto un agente. Las primeras pesquisas apuntan a que el sospechoso actuó solo.
El sospechoso vestía ropa táctica de estilo militar, casco, pasamontañas y chaleco antibalas, y llevaba una cámara para grabar sus acciones. Utilizó un fusil semiautomático AR-15; en el coche se encontraron otras armas, abundante munición, una mochila militar y una bayoneta. Según la Policía, tenía licencia de armas, carecía de antecedentes policiales y el fusil estaba registrado legalmente a su nombre. El ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, aseguró que nunca había tenido relación con el Ejército polaco. Fuentes policiales lo han identificado como Michał O.
Interior también investiga si algunas armas pudieron proceder del domicilio familiar. El ministro Marcin Kierwiński explicó que el padre del sospechoso tenía varias armas registradas, aunque consideró prematuro extraer conclusiones. Vecinos de la familia han declarado que padre e hijo acudían semanalmente a una galería de tiro cercana. El club condenó los hechos y aseguró que el joven no había recibido allí entrenamiento en tiro dinámico, táctico o de combate.
Kierwiński afirmó que las primeras pesquisas apuntaban a una fascinación del detenido por la ideología de extrema derecha, una hipótesis que debía verificarse. Las autoridades no han establecido por ahora el motivo del ataque. La Fiscalía, la Policía y los servicios de seguridad investigan las circunstancias y recogen pruebas. Antiguos compañeros del sospechoso lo describieron como una persona callada y reservada, a la que le gustaba vestir uniformes militares y que mostraba una ligera inclinación por símbolos militares de la Segunda Guerra Mundial y opiniones de derechas.
Las inspecciones continuaron este domingo en la plaza del Mercado, que permanecerá cerrada hasta que concluyan las diligencias. Según el gobernador, siete fiscales trabajan en la recogida y conservación de pruebas. La inspección especializada del vehículo terminó el sábado por la noche y descartó la presencia de un peligro material; la zona sigue acordonada. El fiscal Eryk Stasielak informó de que las autopsias de las víctimas del atentado comenzarán el lunes por la mañana.
Tusk calificó el ataque de terrorismo, trasladó sus condolencias a las familias y pidió a los partidos que no utilizaran la tragedia políticamente. El presidente polaco, Karol Nawrocki, expresó su preocupación y su solidaridad con las víctimas. Nawrocki decretó luto nacional para el domingo y el lunes, con el respaldo de Tusk, mientras que el alcalde de Cracovia, Łukasz Gibała, decretó luto en la ciudad hasta el miércoles.
El Gobierno español condenó el ataque y expresó su solidaridad con Polonia. El presidente Pedro Sánchez trasladó sus condolencias y deseó una pronta recuperación a los heridos. También expresaron su apoyo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. El presidente portugués, António José Seguro, y el primer ministro británico, Andy Burnham, trasladaron su solidaridad y sus condolencias. También reaccionaron la alta representante de la UE, Kaja Kallas, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron. Las banderas de las instituciones europeas en Bruselas ondearon este domingo a media asta, y la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, expresó que la institución se unía al duelo de Polonia.
El ataque se produce después de que en octubre se registraran tres agresiones en centros educativos de la región polaca de Mazovia en apenas cuatro días, con un trabajador escolar muerto y al menos 14 heridos. Algunos detenidos estaban vinculados a entornos ultraderechistas, aunque se desconoce si el tiroteo de Cracovia está relacionado con ese tipo de conductas y procesos de radicalización. En 2026, Polonia superó el millón de armas de fuego en posesión legal de particulares.