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Sarah Santaolalla presenta denuncia tras amenazas de muerte tras la vandalización de la tumba de las Trece Rosas en Madrid
La comunidad política condena enérgicamente el acto vandálico y manifiesta su apoyo a la comunicadora frente al acoso recibido.
Publicado: 20 de enero de 2026, 22:48
El vandalismo dirigido contra la tumba de las Trece Rosas, ubicada en el Cementerio Civil de la Almudena de Madrid, ha desatado una ola de condenas y reacciones dentro del ámbito político y mediático. Este acto, que incluye amenazas de muerte dirigidas a la analista política Sarah Santaolalla, ha generado una profunda preocupación por la libertad de expresión y el aumento del hostigamiento hacia quienes elaboran análisis críticos en España. El pasado 17 de enero de 2026, se denunciaron pintadas en la tumba que amenazan directamente a Santaolalla.
Las Trece Rosas son un símbolo de la resistencia contra el franquismo, y su vandalización ha sido calificada como un “acto de fascismo” y “apología del terrorismo machista” por diversas organizaciones que defienden los derechos humanos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) han expresado su solidaridad con Santaolalla y han condenado el acoso sistemático que sufre, destacando la necesidad de proteger la libertad de expresión.
La respuesta colectiva de diferentes sectores demuestra que el caso de Santaolalla no es aislado, sino parte de una narrativa más amplia sobre la lucha por los derechos y la protección de la libertad de expresión en España, evidenciando la violencia de género en el ámbito político y el machismo que persiste en la sociedad.
Las Trece Rosas son un símbolo de la resistencia contra el franquismo, y su vandalización ha sido calificada como un “acto de fascismo” y “apología del terrorismo machista” por diversas organizaciones que defienden los derechos humanos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) han expresado su solidaridad con Santaolalla y han condenado el acoso sistemático que sufre, destacando la necesidad de proteger la libertad de expresión.
La respuesta colectiva de diferentes sectores demuestra que el caso de Santaolalla no es aislado, sino parte de una narrativa más amplia sobre la lucha por los derechos y la protección de la libertad de expresión en España, evidenciando la violencia de género en el ámbito político y el machismo que persiste en la sociedad.