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Rusia intensifica ataques en Ucrania utilizando misiles nucleares y sobornando traidores para sabotear la infraestructura energética

La guerra en Ucrania se agudiza con el uso de armamento prohibido y estrategias de sabotaje por parte de Rusia, poniendo en jaque la estabilidad del país.

Publicado: 4 de noviembre de 2025, 07:43

En un contexto de creciente tensión y violencia, Rusia ha intensificado sus ataques contra Ucrania, utilizando misiles de crucero con capacidad nuclear prohibidos y fomentando el sabotaje de la infraestructura energética a través de la colaboración de ciudadanos ucranianos. Estas acciones no solo representan una amenaza directa para la soberanía ucraniana, sino que también desestabilizan la seguridad en Europa.

Recientemente, fuentes oficiales ucranianas han afirmado que Rusia ha utilizado el misil de crucero 9M729, conocido como SSC-8 Screwdriver, en múltiples ocasiones desde agosto, en al menos 23 ataques. Este armamento viola los límites del Tratado INF, un acuerdo histórico firmado en 1987. La situación se complica con tácticas de soborno para llevar a cabo sabotajes, donde el servicio de inteligencia ucraniano ha informado sobre la detención de individuos colaborando con el Kremlin para atacar la infraestructura energética del país.

La escalada de estos ataques se ha visto acompañada por la ampliación del control territorial ruso en el este de Ucrania, especialmente en las regiones de Járkov y Donetsk. Según informes recientes, las fuerzas rusas han estrechado el cerco a la ciudad de Kúpiansk y han avanzado en Pokrovsk, ocupando importantes edificios logísticos y de suministro. Esta última fase del conflicto se caracteriza por un aumento en la presión militar, mientras que Moscú intenta establecer un dominio prolongado sobre el Donbass, lo que podría tener repercusiones de largo alcance en la seguridad de Europa y la dinámica del conflicto en Ucrania.

Además, el gobernador de Odesa ha denunciado un “ataque masivo” contra infraestructura portuaria y energética de la región, con informes de hasta 130 drones y varios misiles lanzados por Rusia, lo que subraya la severidad de la ofensiva continuada. Estos ataques, en su mayoría, han sido repelidos por las defensas aéreas ucranianas, pero han causado impactos en instalaciones civiles sin reportar víctimas fatales.

Esta nueva fase de los ataques, combinando el uso de armamento prohibido y tácticas de sabotaje, representa un desafío significativo no solo para Ucrania, sino también para la estabilidad y seguridad de Europa en su conjunto. Como parte de una respuesta a los ataques ucranianos, Rusia ha movilizado a reservistas para proteger sus infraestructuras energéticas, lo que incluye la creación de unidades de reservistas por contrato firmadas por el presidente Putin. Esto busca contrarrestar el incremento de ataques con drones contra instalaciones críticas rusas, que han ocurrido a gran escala en semanas recientes, destacando un cambio en la dinámica del conflicto que puede intensificar aún más la violencia en la región.