Progresista 38.1%Conservador 61.9%
Rodrigo Paz asume la presidencia de Bolivia, marcando el fin de 20 años de gobiernos de Evo Morales
El nuevo presidente centrista presenta un plan para recuperar la economía y restablecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos.
Publicado: 9 de noviembre de 2025, 12:46
Este sábado, Rodrigo Paz Pereira fue investido como el 68º presidente de Bolivia, un momento que simboliza un giro político importante en el país sudamericano, que ha estado bajo el dominio del Movimiento al Socialismo (MAS) durante dos décadas. Su asunción, marcada por una ceremonia en la Asamblea Legislativa Plurinacional en La Paz, no solo significa la llegada de un nuevo liderazgo hacia el "centro", sino que también resalta una ruptura con la era de Evo Morales, un exmandatario que fue una figura clave en la política boliviana durante años.
Paz, nacido en Santiago de Compostela en 1967 y miembro del Partido Demócrata Cristiano, fue elegido presidente con un 54,46% de los votos en la segunda vuelta electoral, donde superó a su rival conservador, Jorge Tuto Quiroga. En su primer discurso, prometió emprender reformas judiciales, económicas y "morales", subrayando que recibía un país "devastado" y cuestionando el legado de sus predecesores al afirmar: "¿Dónde están el gas y el litio?". Además, busca abrir Bolivia 'al mundo' y evitar el aislamiento, excluyendo a países sin democracia como Venezuela y Cuba, que no tuvieron representación en la investidura.
Uno de los retos más inmediatos de Paz es mitigar la grave crisis económica que afecta al país, caracterizada por la escasez de dólares y el aumento de los precios de los alimentos. Su administración propone mejoras en el acceso a crédito y una reducción de impuestos, buscando recuperar la confianza de los ciudadanos. Además, ha comenzado conversaciones con instituciones financieras para explorar programas de asistencia económica e incluso logró un acuerdo preliminar con la Corporación Andina de Fomento (CAF) para un préstamo de 3.100 millones de dólares. También se ha comprometido a cooperar con organizaciones internacionales en materia de seguridad, incluido el restablecimiento de la relación con la Agencia Antidroga de Estados Unidos, expulsada del país en 2008.
La ceremonia de investidura tuvo una notable asistencia internacional, con la presencia de varios presidentes sudamericanos y el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, quien confirmó la reanudación de relaciones diplomáticas tras 17 años de ruptura. Paz asumió su cargo en un ambiente de esperanza y expectativa, reflejando un deseo de cambio en la política boliviana y el fin de dos décadas de control del MAS.
Paz, nacido en Santiago de Compostela en 1967 y miembro del Partido Demócrata Cristiano, fue elegido presidente con un 54,46% de los votos en la segunda vuelta electoral, donde superó a su rival conservador, Jorge Tuto Quiroga. En su primer discurso, prometió emprender reformas judiciales, económicas y "morales", subrayando que recibía un país "devastado" y cuestionando el legado de sus predecesores al afirmar: "¿Dónde están el gas y el litio?". Además, busca abrir Bolivia 'al mundo' y evitar el aislamiento, excluyendo a países sin democracia como Venezuela y Cuba, que no tuvieron representación en la investidura.
Uno de los retos más inmediatos de Paz es mitigar la grave crisis económica que afecta al país, caracterizada por la escasez de dólares y el aumento de los precios de los alimentos. Su administración propone mejoras en el acceso a crédito y una reducción de impuestos, buscando recuperar la confianza de los ciudadanos. Además, ha comenzado conversaciones con instituciones financieras para explorar programas de asistencia económica e incluso logró un acuerdo preliminar con la Corporación Andina de Fomento (CAF) para un préstamo de 3.100 millones de dólares. También se ha comprometido a cooperar con organizaciones internacionales en materia de seguridad, incluido el restablecimiento de la relación con la Agencia Antidroga de Estados Unidos, expulsada del país en 2008.
La ceremonia de investidura tuvo una notable asistencia internacional, con la presencia de varios presidentes sudamericanos y el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, quien confirmó la reanudación de relaciones diplomáticas tras 17 años de ruptura. Paz asumió su cargo en un ambiente de esperanza y expectativa, reflejando un deseo de cambio en la política boliviana y el fin de dos décadas de control del MAS.