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Reza Pahlavi, el hijo del último sha de Irán, busca consolidarse como líder opositor en medio de intensas protestas
Con el respaldo de sectores en EE.UU. e Israel, Pahlavi intenta liderar un movimiento contra la República Islámica tras años de exilio.
Publicado: 14 de enero de 2026, 17:48
Reza Pahlavi, hijo exiliado del último sha de Irán, ha cobrado relevancia en medio de las movilizaciones que han sacudido a su país en las últimas semanas. Desde su residencia en Estados Unidos, ha instado a los ciudadanos a coordinar sus esfuerzos y acciones en contra del régimen de los ayatolás, un llamado que ha resonado entre sectores de la sociedad iraní que demandan reformas políticas y la posibilidad de un cambio de gobierno. Las protestas han sido desencadenadas por motivos económicos y la creciente represión política, especialmente tras la muerte de Mahsa Gina Amini en manos de la policía moral.
Pahlavi ha manifestado su intención de liderar un movimiento que tiene el potencial de poner de rodillas a la República Islámica. En sus intervenciones, hizo un llamado a coordinar huelgas en sectores estratégicos y a aumentar la movilización urbana, buscando fortalecer la resistencia civil y debilitar el aparato represor del régimen. Este enfoque incluye instar a los iraníes a presionar por un referéndum sobre el futuro político del país, prometiendo que regresaría a Irán si la revolución triunfa.
Sin embargo, la figura de Pahlavi enfrenta controversia y recelo por sectores antimonárquicos. Su asociación con políticos trumpistas y la imagen de apoyo israelí podrían socavar su credibilidad. La falta de una oposición unificada y el descontento popular hacia una restauración monárquica plantean dudas sobre su viabilidad política en un régimen que enfrenta una crisis histórica.
Pahlavi ha manifestado su intención de liderar un movimiento que tiene el potencial de poner de rodillas a la República Islámica. En sus intervenciones, hizo un llamado a coordinar huelgas en sectores estratégicos y a aumentar la movilización urbana, buscando fortalecer la resistencia civil y debilitar el aparato represor del régimen. Este enfoque incluye instar a los iraníes a presionar por un referéndum sobre el futuro político del país, prometiendo que regresaría a Irán si la revolución triunfa.
Sin embargo, la figura de Pahlavi enfrenta controversia y recelo por sectores antimonárquicos. Su asociación con políticos trumpistas y la imagen de apoyo israelí podrían socavar su credibilidad. La falta de una oposición unificada y el descontento popular hacia una restauración monárquica plantean dudas sobre su viabilidad política en un régimen que enfrenta una crisis histórica.