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Revelaciones sobre el robo de joyas en el Louvre: estrategias de los ladrones, fallos de seguridad y la respuesta pública
Investigaciones y la difusión de imágenes del atraco al museo destacan la vulnerabilidad del Louvre y sus consecuencias sociales.
Publicado: 20 de enero de 2026, 22:53
El 19 de octubre de 2025, el Museo del Louvre fue escenario de uno de los robos más audaces en la historia reciente, con la sustracción de varias joyas de la corona valoradas en aproximadamente 88 millones de euros. Este suceso ha resonado en las discusiones sobre la seguridad en instituciones culturales a nivel global. Recientemente, se han dado a conocer imágenes del atraco que muestran a los ladrones ingresando de manera rápida y organizada a la galería Apolo del museo.
Las imágenes emitidas por la televisión pública francesa TF1 revelan a los asaltantes rompiendo las vitrinas con herramientas adecuadas. Según informes, los ladrones se hicieron pasar por trabajadores y, en solo ocho minutos, lograron apoderarse de los tesoros antes de desaparecer. La falta de reacción adecuada de los guardias de seguridad ha suscitado críticas sobre la efectividad de los protocolos de seguridad del museo. La crisis ha generado presión sobre la directora del museo, Laurence des Cars, en medio de cuestionamientos sobre la falta de medidas correctivas tras auditorías previas.
La repercusión de este robo va más allá del ámbito delictivo, afectando la percepción nacional de seguridad y el orgullo cultural de Francia. A medida que pasan los días, la incertidumbre sobre el paradero de las joyas se intensifica, y aunque se han detenido a cuatro presuntos culpables, los objetos robados continúan sin aparecer, generando desconfianza hacia la administración del museo.
Las imágenes emitidas por la televisión pública francesa TF1 revelan a los asaltantes rompiendo las vitrinas con herramientas adecuadas. Según informes, los ladrones se hicieron pasar por trabajadores y, en solo ocho minutos, lograron apoderarse de los tesoros antes de desaparecer. La falta de reacción adecuada de los guardias de seguridad ha suscitado críticas sobre la efectividad de los protocolos de seguridad del museo. La crisis ha generado presión sobre la directora del museo, Laurence des Cars, en medio de cuestionamientos sobre la falta de medidas correctivas tras auditorías previas.
La repercusión de este robo va más allá del ámbito delictivo, afectando la percepción nacional de seguridad y el orgullo cultural de Francia. A medida que pasan los días, la incertidumbre sobre el paradero de las joyas se intensifica, y aunque se han detenido a cuatro presuntos culpables, los objetos robados continúan sin aparecer, generando desconfianza hacia la administración del museo.