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Recordando los terremotos de El Salvador y Haití: una tragedia sísmica que dejó huellas profundas
Ambos países enfrentaron devastadores sismos en 2001 y 2010 que resultaron en miles de muertes y múltiples consecuencias.
Publicado: 21 de enero de 2026, 16:35
El Salvador y Haití han sufrido terremotos cataclísmicos que han dejado huellas imborrables en sus sociedades y economías. El terremoto de El Salvador ocurrido el 13 de enero de 2001, de magnitud 7,7, devastó áreas del país, resultando en casi 1,000 muertos y más de 1,3 millones de damnificados. Similarmente, el 12 de enero de 2010, Haití experimentó un sismo de 7 grados que dejó más de 200,000 fallecidos y alrededor de dos millones de personas sin hogar.
El impacto del sismo en El Salvador causó el colapso de infraestructuras y viviendas, con más de 108,000 hogares destruidos y pérdidas que ascendieron a 1,255 millones de dólares, mientras que Haití enfrentó el colapso del 65% de sus estructuras en Puerto Príncipe, dejando profundas secuelas económicas y humanitarias. Ambos eventos resaltan la vulnerabilidad de estas naciones ante desastres naturales y la urgente necesidad de sistemas de respuesta más robustos.
Años después de sus tragedias, El Salvador y Haití siguen lidiando con problemas de pobreza y una infraestructura débil, demostrando que la recuperación de tales desastres es un proceso largo y complejo, marcado por la lucha por mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.
El impacto del sismo en El Salvador causó el colapso de infraestructuras y viviendas, con más de 108,000 hogares destruidos y pérdidas que ascendieron a 1,255 millones de dólares, mientras que Haití enfrentó el colapso del 65% de sus estructuras en Puerto Príncipe, dejando profundas secuelas económicas y humanitarias. Ambos eventos resaltan la vulnerabilidad de estas naciones ante desastres naturales y la urgente necesidad de sistemas de respuesta más robustos.
Años después de sus tragedias, El Salvador y Haití siguen lidiando con problemas de pobreza y una infraestructura débil, demostrando que la recuperación de tales desastres es un proceso largo y complejo, marcado por la lucha por mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.