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Reacción de expertos y asociaciones ante las polémicas declaraciones de Trump sobre el paracetamol y el autismo
Las afirmaciones del presidente estadounidense han generado rechazo por parte de organizaciones y especialistas en salud que destacan la falta de evidencia científica.
Publicado: 24 de septiembre de 2025, 06:57
Las recientes declaraciones de Donald Trump han desencadenado una ola de críticas entre expertos y asociaciones dedicadas al Autismo, quienes consideran irresponsable y peligroso el uso de afirmaciones sin base científica que vinculan la ingesta de paracetamol durante el embarazo con trastornos del espectro autista (TEA). Desde la Asociación Americana de Psiquiatría se reafirma que no hay evidencia que respalde las afirmaciones de Trump, y se instó a que se priorice la investigación rigurosa sobre el tema. Desde la Confederación Autismo España se enfatiza que el autismo es un trastorno multifactorial, y que hablar de 'curación' a través de un tratamiento específico es incorrecto y estigmatizante.
La administración estadounidense ha recomendado que las embarazadas y niños eviten el paracetamol, asociando este medicamento a una supuesta “epidemia de autismo”. Sin embargo, los especialistas aclaran que no existe evidencia concluyente que apoye esta asociación. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) han coincidido en que no hay base científica que sustente dicho vínculo. En un comunicado reciente, la OMS reafirmó que aunque se han realizado varios estudios, ninguno ha logrado establecer una relación entre la ingesta de paracetamol durante el embarazo y el desarrollo de autismo en la infancia.La Fundación para la Ciencia del Autismo de EE.UU. ha desmentido la idea de que haya un incremento real en la prevalencia de trastornos del espectro autista, argumentando que el aumento en las tasas de diagnóstico se debe a una mejor comprensión y acceso a servicios. La OMS también ha enfatizado que las vacunas no causan autismo, desmintiendo mitos persistentes en torno a la salud infantil y materna.
El debate se enmarca también en un contexto de desinformación histórica, donde el infame estudio de Andrew Wakefield ha sido desacreditado. Recientemente, estudios han señalado que el paracetamol no causa directamente autismo, aunque su uso excesivo o prolongado podría estar asociado con ciertos riesgos. No obstante, el paracetamol sigue siendo uno de los analgésicos recomendados, siempre bajo prescripción médica. Más allá de los riesgos, el uso de analgésicos adecuados sigue siendo fundamental para la salud materno-infantil. Las organizaciones insisten en que es crucial remediar la falta de recursos y comprensión a nivel social para brindar un apoyo adecuado a las personas con TEA, dado que los niños autistas de hoy serán adultos que necesitarán apoyo para su autonomía en el futuro. Las reacciones de expertos y asociaciones han resaltado la urgencia del apoyo a la investigación y la necesidad de evitar mensajes que generen desinformación, especialmente en un tema tan sensible.
La administración estadounidense ha recomendado que las embarazadas y niños eviten el paracetamol, asociando este medicamento a una supuesta “epidemia de autismo”. Sin embargo, los especialistas aclaran que no existe evidencia concluyente que apoye esta asociación. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) han coincidido en que no hay base científica que sustente dicho vínculo. En un comunicado reciente, la OMS reafirmó que aunque se han realizado varios estudios, ninguno ha logrado establecer una relación entre la ingesta de paracetamol durante el embarazo y el desarrollo de autismo en la infancia.La Fundación para la Ciencia del Autismo de EE.UU. ha desmentido la idea de que haya un incremento real en la prevalencia de trastornos del espectro autista, argumentando que el aumento en las tasas de diagnóstico se debe a una mejor comprensión y acceso a servicios. La OMS también ha enfatizado que las vacunas no causan autismo, desmintiendo mitos persistentes en torno a la salud infantil y materna.
El debate se enmarca también en un contexto de desinformación histórica, donde el infame estudio de Andrew Wakefield ha sido desacreditado. Recientemente, estudios han señalado que el paracetamol no causa directamente autismo, aunque su uso excesivo o prolongado podría estar asociado con ciertos riesgos. No obstante, el paracetamol sigue siendo uno de los analgésicos recomendados, siempre bajo prescripción médica. Más allá de los riesgos, el uso de analgésicos adecuados sigue siendo fundamental para la salud materno-infantil. Las organizaciones insisten en que es crucial remediar la falta de recursos y comprensión a nivel social para brindar un apoyo adecuado a las personas con TEA, dado que los niños autistas de hoy serán adultos que necesitarán apoyo para su autonomía en el futuro. Las reacciones de expertos y asociaciones han resaltado la urgencia del apoyo a la investigación y la necesidad de evitar mensajes que generen desinformación, especialmente en un tema tan sensible.