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Protestas en Minneapolis tras el tiroteo mortal de una mujer por un agente de inmigración generan debate sobre la brutalidad policial

La Casa Blanca y el alcalde de Minneapolis mantienen posturas contradictorias sobre el tiroteo de Renee Nicole Good, desatando indignación en la comunidad.

Publicado: 9 de enero de 2026, 21:09

La muerte de Renee Nicole Good, a manos de un agente del ICE, ha desencadenado una ola de protestas en Minneapolis. La administración Trump ha defendido la actuación del agente como 'defensa propia', mientras que la comunidad y autoridades locales critican esa narrativa. Good, disparada durante una redada, supuestamente intentaba asegurarse de que no hubiera abusos policiales, siendo testigos que confirmaron que no representaba una amenaza.

El alcalde Jacob Frey ha criticado fuertemente la versión oficial, instando a que el ICE abandone Minneapolis y subrayando el desprecio hacia los derechos de los ciudadanos por parte de las fuerzas de inmigración. Las protestas han resuelto un eco nacional, con ciudadanos exigiendo justicia y denunciando la brutalidad del ICE, mientras las políticas de inmigración de Trump generan miedo en diversas comunidades, especialmente la somalí de Minneapolis.

Además, la controversia ha renovado el debate sobre el uso del poder policial ante situaciones que involucran minorías. Las reacciones de la Casa Blanca, donde se ha calificado a Good como parte de una 'turba de agitadores', han contribuido a la indignación en Minneapolis, que resuena en el contexto más amplio de la injusticia y la equidad en el sistema de inmigración de EE.UU.