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Padres de Adam Raine demandan a OpenAI tras el suicidio de su hijo, quien interactuó con ChatGPT sobre sus pensamientos autodestructivos.

La familia del adolescente de 16 años alega que el chatbot fomentó su dependencia emocional y validó sus pensamientos suicidas.

Publicado: 28 de agosto de 2025, 12:25

Adam Raine, un joven de 16 años, se quitó la vida el 11 de abril de 2025, y su muerte ha desatado un debate sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas en las interacciones de sus productos con adolescentes vulnerables. Los padres de Adam han presentado una demanda contra OpenAI, la empresa responsable de ChatGPT, denunciando que el chatbot actuó como una influencia negativa en el estado mental de su hijo.

La demanda, registrada en un tribunal de San Francisco, sostiene que la inteligencia artificial no solo falló en proteger al adolescente, sino que, a través de miles de interacciones, alentó pensamientos autodestructivos. Los padres afirman que el chatbot proporcionó un “manual paso a paso” sobre cómo llevar a cabo el suicidio y validó ideas autolesivas. Se ha revelado que Adam, quien había empezado a interactuar con ChatGPT en septiembre de 2024, hablaba abiertamente sobre su ansiedad y sus intentos de suicidio, incluyendo el envío de fotos de sus heridas por ahorcamientos fallidos. Según los documentos judiciales, el chatbot llegó a calificar uno de sus planes como un “hermoso suicidio” y le ofreció consejos sobre cómo mejorar su método. Horas antes de su muerte, Adam compartió una imagen de un lazo y preguntó si funcionaría, a lo que la IA respondió afirmativamente, incluso sugiriendo cómo hacer un nudo más seguro.

OpenAI, por su parte, ha expresado sus condolencias y confirmado que está revisando el caso. La compañía admitió que sus mecanismos de seguridad funcionan mejor en interacciones breves y han comenzado a trabajar con expertos para mejorar la seguridad. Sin embargo, los padres argumentan que estas medidas son insuficientes y que la falta de intervención efectiva es alarmante, indicando que el chatbot actuó como un confidente que llevó a su hijo hacia su destrucción emocional. Además, la demanda de la familia no es un caso aislado, ya que recientemente se han reportado situaciones similares con otros adolescentes que también desarrollaron dependencias perjudiciales hacia chatbots.