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Óscar Puente defiende su continuidad tras la tragedia ferroviaria de Urda
El ministro de Transportes asegura que no hay base para su dimisión a pesar de las críticas.
Publicado: 3 de noviembre de 2026, 15:44
Óscar Puente, titular del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ha reafirmado su decisión de no dimitir tras el accidente ferroviario de Urda, en Toledo, ocurrido el 28 de octubre de 2026, que dejó un saldo de 69 fallecidos. A pesar de las crecientes demandas de dimisión por parte de diversas figuras políticas, incluido el partido Frente Amplio, Puente sostiene que no ha cometido ninguna falta que justifique su cese.
En una rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros, Puente afirmó que, hasta el momento, ningún miembro de la coalición Sumar le ha pedido que renuncie. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con la postura de Ada Colau, candidata de Frente Amplio, quien ha estado exigiendo su salida del Gobierno y ha argumentado que asumir responsabilidades políticas es fundamental para recuperar la confianza en el sistema ferroviario. A pesar del respaldo declarado de algunos de sus colegas, Puente ha manifestado que comprende las críticas solo de aquellos que, como Colau, están en la oposición.
"Puedo entender que Ada Colau diga que presente la dimisión, lo comprendo. Pero de quien no lo acepto es del señor Feijóo", expresó Puente, refiriéndose al líder del Partido Popular. En su opinión, Feijóo carece de legitimidad para criticar su labor, dado que, según él, su partido ha estado involucrado en otras gestiones deficientes en el pasado.
El contexto del accidente y las exigencias de dimisión han generado un debate intenso en la esfera política. Puente, quien se mantiene optimista sobre su posición, ha declarado que su actuar ha sido “responsable” y que ha estado presente durante la crisis, ofreciendo explicaciones y tomando decisiones necesarias. Ha apelado al hecho de que no ha tomado ni omitido decisiones que hayan influido directamente en las causas del accidente. En entrevistas posteriores, se muestra dispuesto a entender otro tipo de críticas, pero no de aquellos a quienes califica de tener una "doble vara de medir".
Fuentes del Gobierno han respaldado a Puente, asegurando que su continuidad es crucial para abordar la crisis generada por el accidente y que, por tanto, no se contempla su cese. Estos informantes han subrayado que el Ejecutivo está enfocado en implementar medidas que aseguren la seguridad del transporte y en fortalecer la confianza del público en el sistema ferroviario.
Además, Puente ha presentado un plan de medidas de seguridad que incluye la creación de nuevas tecnologías para gestionar el tráfico ferroviario y aumentar la seguridad del servicio. Estas propuestas buscan prevenir futuros incidentes y ajustar los protocolos de operación en un sector que ya ha enfrentado desafíos, habiendo ocurriendo otro accidente significativo hace menos de un año.
Con la cercanía de las elecciones generales del 29 de noviembre, la situación del ministro se vuelve aún más delicada. Puente sigue siendo el candidato del PSOE por Valladolid, y su permanencia en el cargo podría influir en la percepción pública del partido durante el periodo electoral. En este contexto, enfrenta la doble presión de gestionar la crisis y mantener su posición en un escenario político adverso, donde la exigencia de responsabilidad política es cada vez más fuerte, especialmente tras el trágico suceso de Urda.
En una rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros, Puente afirmó que, hasta el momento, ningún miembro de la coalición Sumar le ha pedido que renuncie. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con la postura de Ada Colau, candidata de Frente Amplio, quien ha estado exigiendo su salida del Gobierno y ha argumentado que asumir responsabilidades políticas es fundamental para recuperar la confianza en el sistema ferroviario. A pesar del respaldo declarado de algunos de sus colegas, Puente ha manifestado que comprende las críticas solo de aquellos que, como Colau, están en la oposición.
"Puedo entender que Ada Colau diga que presente la dimisión, lo comprendo. Pero de quien no lo acepto es del señor Feijóo", expresó Puente, refiriéndose al líder del Partido Popular. En su opinión, Feijóo carece de legitimidad para criticar su labor, dado que, según él, su partido ha estado involucrado en otras gestiones deficientes en el pasado.
El contexto del accidente y las exigencias de dimisión han generado un debate intenso en la esfera política. Puente, quien se mantiene optimista sobre su posición, ha declarado que su actuar ha sido “responsable” y que ha estado presente durante la crisis, ofreciendo explicaciones y tomando decisiones necesarias. Ha apelado al hecho de que no ha tomado ni omitido decisiones que hayan influido directamente en las causas del accidente. En entrevistas posteriores, se muestra dispuesto a entender otro tipo de críticas, pero no de aquellos a quienes califica de tener una "doble vara de medir".
Fuentes del Gobierno han respaldado a Puente, asegurando que su continuidad es crucial para abordar la crisis generada por el accidente y que, por tanto, no se contempla su cese. Estos informantes han subrayado que el Ejecutivo está enfocado en implementar medidas que aseguren la seguridad del transporte y en fortalecer la confianza del público en el sistema ferroviario.
Además, Puente ha presentado un plan de medidas de seguridad que incluye la creación de nuevas tecnologías para gestionar el tráfico ferroviario y aumentar la seguridad del servicio. Estas propuestas buscan prevenir futuros incidentes y ajustar los protocolos de operación en un sector que ya ha enfrentado desafíos, habiendo ocurriendo otro accidente significativo hace menos de un año.
Con la cercanía de las elecciones generales del 29 de noviembre, la situación del ministro se vuelve aún más delicada. Puente sigue siendo el candidato del PSOE por Valladolid, y su permanencia en el cargo podría influir en la percepción pública del partido durante el periodo electoral. En este contexto, enfrenta la doble presión de gestionar la crisis y mantener su posición en un escenario político adverso, donde la exigencia de responsabilidad política es cada vez más fuerte, especialmente tras el trágico suceso de Urda.