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Nuevos datos sobre emisiones de metano revelan la magnitud del problema y sugiere soluciones para mitigar el cambio climático

Más de ocho millones de toneladas de metano fueron liberadas por la industria fósil en 2023, revelando la necesidad de políticas más estrictas.

Publicado: 4 de enero de 2026, 18:34

Las últimas investigaciones indican que más de ocho millones de toneladas de metano fueron emitidas por la industria de petróleo, gas y carbón en 2023. Esta cifra alarmante proviene de un estudio que utilizó datos satelitales para generar el primer mapa mundial de emisiones de metano, un gas mucho más potente en términos de calentamiento global que el dióxido de carbono.

El metano se identifica como un impulsor significativo del calentamiento global, y la industria de los combustibles fósiles se ha identificado como una de sus principales fuentes. Con más de 3.100 instalaciones monitorizadas a través de tecnología avanzada de satélites, se han podido detectar las emisiones visibles e invisibles. Limitar las fugas de metano es una necesidad urgente que también puede ofrecer una oportunidad efectiva para ganar tiempo en la lucha contra el calentamiento global.



Un nuevo estudio, publicado en la revista 'Science', destaca que estas 3.114 instalaciones emitieron un total de 8,30 millones de toneladas de metano anuales, de las cuales aproximadamente seis millones provienen del sector del petróleo y gas, y dos millones y media del carbón. El análisis de más de 32.928 observaciones en estos puntos ultra-contaminantes muestra una diferencia clave entre sectores: las emisiones del petróleo y gas son mucho más irregulares. Los satélites detectaron "plumas" -picos de actividad- por encima del umbral solo en el 16% de las observaciones sobre instalaciones de petróleo y gas, frente al 48% en las de carbón, que eran más "habituales". El estudio explica que los sitios de petróleo y gas son “mucho más intermitentes”: hay más salida de metano puntual en eventos de mantenimiento o reparaciones. El carbón, en cambio, ha mostrado una “distribución plana de persistencia”, lo que indica que las emisiones son más continuas y previsibles.



Los investigadores apuntan que podría ser crucial establecer normas de vigilancia más estrictas, basándose en esta nueva información. Además, el primer mapa mundial de emisiones permitirá a los países localizarlas y estimar su potencia y persistencia temporal, facilitando la implementación de políticas de control efectivas. En definitiva, estas fugas industriales presentan una oportunidad significativa para mitigar el calentamiento global, sugiriendo que acotar estas emisiones puede ayudar a ganar tiempo considerable en la lucha contra el cambio climático.