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Nuevos correos revelan la relación entre Trump y Epstein a medida que el escándalo resurge en la política estadounidense

Los demócratas exponen comunicaciones que sugieren que Trump estaba al tanto de la conducta delictiva de Epstein, generando un nuevo debate político.

Publicado: 13 de noviembre de 2025, 20:51

El caso Jeffrey Epstein vuelve a tomar protagonismo en el discurso político, especialmente en el contexto de la presidencia de Donald Trump. Recientemente, los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes han publicado varios correos electrónicos de Epstein, donde se menciona directamente a Trump en relación con un círculo de abuso y tráfico de menores. Estos emails han sido interpretados como evidencia de que el presidente de EE.UU. podría haber tenido conocimiento de las actividades ilegales de Epstein, lo que podría tener repercusiones significativas en su imagen pública y en su base de apoyo.

Uno de los correos, fechado en 2011, menciona que una de las víctimas "pasó horas" en la casa de Epstein con Trump, un detalle que ha reavivado el escrutinio sobre la relación entre ambos. En otra correspondencia, Epstein indica que Trump estaba al tanto de las actividades de su socia Ghislaine Maxwell, sugiriendo que el presidente no solo era un espectador. Aunque Trump ha tenido una relación pública con Epstein en el pasado, siempre ha negado haber tenido conocimiento de sus crímenes.

La respuesta de la Casa Blanca no se ha hecho esperar. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, ha tachado las revelaciones de "intentos de mala fe" por parte de los demócratas, que supuestamente buscan crear una narrativa perjudicial para el presidente. Sin embargo, esta defensa ha caído en un contexto complicado, puesto que las acusaciones en torno a Epstein persiguen a Trump desde el inicio de su mandato, siempre en el marco de sus controversiales lazos con figuras del poder. En un nuevo desarrollo, Trump ha anunciado que solicitará al Departamento de Justicia investigar los vínculos de Epstein con el expresidente Bill Clinton y otros demócratas en un intento de desviar la atención del caso. A través de su red social, Truth Social, Trump también acusó a los demócratas de revivir el "engaño" de Epstein para desviar la atención de los problemas internos del gobierno. La reciente reaparición de una controvertida estatua de Trump y Epstein en Washington, creada por el colectivo artístico The Secret Handshake, también ha reavivado el debate sobre sus conexiones. La escultura fue colocada nuevamente frente al restaurante Busboys and Poets y surge en un momento en que se publicaron 20.000 documentos por parte del Congreso que revelan que Epstein asegura que el mandatario sabía de sus crímenes y que pasó "horas" con una de sus víctimas. En la reciente discusión sobre estos correos, se menciona que Epstein llamaba a Trump "un perro que no muerde" al hacer alusión a su conocimiento de las actividades delictivas y su relación con una de las víctimas. Los nuevos documentos, que incluyen correos de Epstein intercambiados con otros personajes destacados, apuntan a la complejidad de la relación y han avivado las críticas hacia Trump y los intentos del gobierno de minimizar el escándalo.