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Nuevos combates amenazan el acuerdo de paz entre República Democrática del Congo y Ruanda mediado por Trump
A pesar de los esfuerzos diplomáticos, la violencia persiste y afecta a los civiles en la región oriental del Congo.
Publicado: 7 de diciembre de 2025, 23:22
En el este de la República Democrática del Congo (RDC), un acuerdo de paz firmado entre los líderes congoleño y ruandés, mediado por Donald Trump, enfrenta desafíos significativos. Aunque el pacto busca un alto el fuego permanente y el desarme de fuerzas no estatales, la violencia ha resurgido pocos días después de su firma, con relatos de combates en la ciudad de Kamanyola y un desbordante desplazamiento de civiles hacia zonas más seguras, incluyendo cruzar la frontera con Ruanda.
Los presidentes Félix Tshisekedi del Congo y Paul Kagame de Ruanda se reunieron con Trump el jueves para firmar un acuerdo de amplio alcance. Sin embargo, residentes de la región han denunciado un incremento en los combates que ha intensificado el miedo entre la población. “Las personas están huyendo; están dejando los barrios donde caen las bombas para ir a áreas consideradas tranquilas, y otros están huyendo hacia Ruanda”, dijo Urbain Dunia, un residente de Kamanyola.
Trump se mostró orgulloso durante la ceremonia de firma del acuerdo, señalando su importancia para la estabilidad regional y comentando que se trataba de un hito en su administración. A pesar de ello, los residentes como Samson Alimasi expresan su preocupación por la falta de impacto positivo del acuerdo en su situación diaria. La confusión sobre las responsabilidades de los ataques afecta la percepción y la efectividad del acuerdo de paz.
El portavoz del M23, Lawrence Kanyuka, ha culpado al ejército congoleño por los bombardeos, alegando que este régimen nunca respeta los acuerdos. Mientras tanto, M23 se enfrenta a un severo rechazo por sus acciones, habiendo sido acusados de tomar control de ciudades claves, como Goma y Bukavu, en la región que es crítica por su riqueza mineral. La situación sigue siendo tensa y caótica, con más de siete millones de personas desplazadas debido a este prolongado conflicto, uno de los más severos a nivel mundial. Las tensiones continúan complicando la implementación del acuerdo y socavando las esperanzas de restablecer la paz en la región.
Los presidentes Félix Tshisekedi del Congo y Paul Kagame de Ruanda se reunieron con Trump el jueves para firmar un acuerdo de amplio alcance. Sin embargo, residentes de la región han denunciado un incremento en los combates que ha intensificado el miedo entre la población. “Las personas están huyendo; están dejando los barrios donde caen las bombas para ir a áreas consideradas tranquilas, y otros están huyendo hacia Ruanda”, dijo Urbain Dunia, un residente de Kamanyola.
Trump se mostró orgulloso durante la ceremonia de firma del acuerdo, señalando su importancia para la estabilidad regional y comentando que se trataba de un hito en su administración. A pesar de ello, los residentes como Samson Alimasi expresan su preocupación por la falta de impacto positivo del acuerdo en su situación diaria. La confusión sobre las responsabilidades de los ataques afecta la percepción y la efectividad del acuerdo de paz.
El portavoz del M23, Lawrence Kanyuka, ha culpado al ejército congoleño por los bombardeos, alegando que este régimen nunca respeta los acuerdos. Mientras tanto, M23 se enfrenta a un severo rechazo por sus acciones, habiendo sido acusados de tomar control de ciudades claves, como Goma y Bukavu, en la región que es crítica por su riqueza mineral. La situación sigue siendo tensa y caótica, con más de siete millones de personas desplazadas debido a este prolongado conflicto, uno de los más severos a nivel mundial. Las tensiones continúan complicando la implementación del acuerdo y socavando las esperanzas de restablecer la paz en la región.