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Nicolás Maduro contrata al abogado de Assange, Barry Pollack, para su defensa en Nueva York
El juicio del presidente venezolano está marcado por la gravedad de los cargos y el contexto político internacional.
Publicado: 6 de enero de 2026, 16:42
Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, ha elegido a Barry Pollack, conocido por su defensa de Julian Assange, para su juicio en Nueva York tras su captura en Caracas. Maduro enfrenta graves acusaciones de narcoterrorismo y tráfico de drogas, lo que complica su situación legal. Pollack es reconocido por su experiencia en derecho penal federal y ha defendido casos de alta relevancia mediática, incluida la liberación de Assange.
La primera comparecencia de Maduro será ante el juez Alvin Hellerstein, lo que añade una capa de tensión política. La defensa se centrará en cuestionar los métodos de captura y la jurisdicción del caso, mientras que Pollack intentará argumentar a favor de la inmunidad de Maduro, considerando su estatus internacional y el contexto político de Venezuela.
Este caso no solo impacta a Maduro, sino que también refleja las tensas relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, un país que el régimen chavista ha señalado como agresor. La elección de Pollack resalta la complejidad de la defensa en un sistema que ha sido criticado por el régimen, y se espera que el juicio atraiga atención internacional al intersectar el derecho penal con las relaciones diplomáticas.
La primera comparecencia de Maduro será ante el juez Alvin Hellerstein, lo que añade una capa de tensión política. La defensa se centrará en cuestionar los métodos de captura y la jurisdicción del caso, mientras que Pollack intentará argumentar a favor de la inmunidad de Maduro, considerando su estatus internacional y el contexto político de Venezuela.
Este caso no solo impacta a Maduro, sino que también refleja las tensas relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, un país que el régimen chavista ha señalado como agresor. La elección de Pollack resalta la complejidad de la defensa en un sistema que ha sido criticado por el régimen, y se espera que el juicio atraiga atención internacional al intersectar el derecho penal con las relaciones diplomáticas.