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Nepal nombra a Sushila Karki como primera mujer en dirigir el país en medio de protestas

La elección se produce en un contexto de crisis política y social tras la dimisión del anterior primer ministro.

Publicado: 12 de septiembre de 2025, 19:11

Las manifestaciones en Nepal comenzaron pacíficamente, pero la represión de las autoridades desencadenó una espiral de violencia, exacerbada por la decisión del Gobierno de bloquear redes sociales, lo que fue percibido como un intento de censura. La corrupción y la desconexión de los líderes políticos han impulsado a los jóvenes a exigir cambios estructurales y una rendición de cuentas. Las protestas llegaron a ser particularmente sangrientas, con la policía abriendo fuego contra jóvenes manifestantes, lo que resultó en al menos 51 muertes y más de mil heridos, convirtiéndose en una de las crisis más letales desde la abolición de la monarquía en 2008.

Sushila Karki, quien ha sido nombrada primera ministra, se comprometió a convocar elecciones legislativas en seis meses en un contexto de vacío de poder tras la dimisión del primer ministro anterior, Khadga Prasad Sharma Oli. Karki, de 73 años y ex presidenta de la Corte Suprema de Nepal, ha sido reconocida por su independencia judicial y su capacidad para negociar entre diferentes actores políticos y sociales. Su llegada también enfrenta desafíos serios, incluyendo la intervención del Ejército y divisiones dentro de las protestas sobre la dirección futura del país. El presidente Ram Chandra Paudel ha acordado con todas las partes políticas su nombramiento, en un esfuerzo por restablecer la estabilidad nacional.

La efectividad de Karki en abordar la crisis determinará la continuidad de la movilización juvenil, que exige cambios, transparencia y el fin de la corrupción. La tensión social reflejada en las protestas ha revelado una profunda desconexión entre las élites y la ciudadanía, lo que subraya la importancia del papel conciliador que Karki puede desempeñar en este nuevo gobierno interino. Aunque su elección ha generado esperanza, persisten preocupaciones sobre la desconfianza hacia el sistema político y los riesgos de un retroceso democrático.