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Microsoft suspende servicios a Israel tras revelaciones sobre vigilancia masiva a civiles palestinos
La empresa tecnológica reacciona ante la presión interna y revelaciones periodísticas sobre el uso de su nube para espionaje
Publicado: 26 de septiembre de 2025, 06:53
Microsoft ha decidido desactivar determinados servicios y suscripciones al Ministerio de Defensa israelí debido al uso de estos para vigilancia de civiles palestinos, tras informes que documentan este uso indebido. La decisión fue impulsada por un informe de The Guardian que reveló cómo el gobierno israelí almacenaba enormes cantidades de datos sobre palestinos utilizando los servicios de Microsoft.
El presidente de Microsoft, Brad Smith, comunicó a los empleados la suspensión de servicios, enfatizando que la compañía no facilitará la vigilancia masiva de civiles. Esta decisión está en respuesta a la presión interna de empleados que habían protestado anteriormente sobre la relación de Microsoft con Israel, así como a críticas por parte de inversores, lo que ha llevado a un mayor escrutinio sobre el papel de Microsoft en conflictos geopolíticos.
La empresa también ha bloqueado el acceso a su tecnología de inteligencia artificial y servicios de datos utilizados por la Unidad 8200, la agencia de espionaje del ejército israelí, después de que se descubriera que este organismo había recopilado millones de llamadas telefónicas de civiles palestinos. Microsoft anunció que está llevando a cabo una investigación interna para revisar su relación con esta unidad. Informes recientes indican que la Unidad 8200 había almacenado hasta 8.000 terabytes de datos en la nube de Microsoft, facilitando la vigilancia de millones de palestinos. Este proyecto se inició tras una reunión en 2021 entre el CEO de Microsoft, Satya Nadella, y un alto responsable de la unidad militar. El caso ha suscitado un descontento creciente hacia las empresas tecnológicas que operan en contextos de conflictos armados, planteando interrogantes sobre la moralidad de su convivencia con gobiernos que participan en actividades militares. Esta acción de Microsoft establece un precedente en la intersección entre la tecnología y la ética en el mundo actual. Además, tras la revelación de los hechos, se han realizado protestas en la sede de Microsoft en Estados Unidos y en varios centros de datos europeos, bajo el lema “No Azure for Apartheid”, lo que evidencia la presión social sobre la empresa. La decisión de suspender ciertos servicios a la unidad militar israelí marca un cambio significativo en la política de Microsoft, que ha estado bajo el foco de atención debido a su implicación en la vigilancia masiva durante la crisis en Gaza, donde miles de civiles han perdido la vida en los recientes enfrentamientos. Mientras el acceso a otros servicios permanece, este movimiento podría influir en las relaciones futuras de Microsoft con el gobierno israelí.
El presidente de Microsoft, Brad Smith, comunicó a los empleados la suspensión de servicios, enfatizando que la compañía no facilitará la vigilancia masiva de civiles. Esta decisión está en respuesta a la presión interna de empleados que habían protestado anteriormente sobre la relación de Microsoft con Israel, así como a críticas por parte de inversores, lo que ha llevado a un mayor escrutinio sobre el papel de Microsoft en conflictos geopolíticos.
La empresa también ha bloqueado el acceso a su tecnología de inteligencia artificial y servicios de datos utilizados por la Unidad 8200, la agencia de espionaje del ejército israelí, después de que se descubriera que este organismo había recopilado millones de llamadas telefónicas de civiles palestinos. Microsoft anunció que está llevando a cabo una investigación interna para revisar su relación con esta unidad. Informes recientes indican que la Unidad 8200 había almacenado hasta 8.000 terabytes de datos en la nube de Microsoft, facilitando la vigilancia de millones de palestinos. Este proyecto se inició tras una reunión en 2021 entre el CEO de Microsoft, Satya Nadella, y un alto responsable de la unidad militar. El caso ha suscitado un descontento creciente hacia las empresas tecnológicas que operan en contextos de conflictos armados, planteando interrogantes sobre la moralidad de su convivencia con gobiernos que participan en actividades militares. Esta acción de Microsoft establece un precedente en la intersección entre la tecnología y la ética en el mundo actual. Además, tras la revelación de los hechos, se han realizado protestas en la sede de Microsoft en Estados Unidos y en varios centros de datos europeos, bajo el lema “No Azure for Apartheid”, lo que evidencia la presión social sobre la empresa. La decisión de suspender ciertos servicios a la unidad militar israelí marca un cambio significativo en la política de Microsoft, que ha estado bajo el foco de atención debido a su implicación en la vigilancia masiva durante la crisis en Gaza, donde miles de civiles han perdido la vida en los recientes enfrentamientos. Mientras el acceso a otros servicios permanece, este movimiento podría influir en las relaciones futuras de Microsoft con el gobierno israelí.