Progresista 48%Conservador 52%
Maximus, el gato del primer ministro belga, se convierte en una sensación viral y un influyente en redes sociales
La mascota de Bart De Wever atrae la atención de ciudadanos y medios, transformando la política belga en un fenómeno más ligero y accesible.
Publicado: 5 de enero de 2026, 06:41
La política belga tiene un nuevo protagonista inesperado que ha capturado la atención de millones en las redes sociales: Maximus Textoris Pulcher, el gato del primer ministro Bart De Wever. Este felino ha trascendido su rol como simple mascota para convertirse en una auténtica estrella en Instagram, acumulando miles de seguidores y generando un fenómeno viral que ha resonado en la esfera política del país.
Maximus ha sabido conectar con el público a través de publicaciones ingeniosas que mezclan humor y referencias a la actualidad política. Las fotografías del gato han resonado especialmente en un contexto de polarización política. Su éxito se ha interpretado como una respuesta del pueblo belga al cansancio generado por los discursos políticos tradicionales, convirtiéndose en un símbolo que hace que incluso los discursos parlamentarios parezcan menos influyentes en comparación con la popularidad del gato.
El fenómeno Maximus no es un caso aislado, ya que en años recientes las mascotas de políticos han emergido como una estrategia innovadora para conectar con el electorado. Su éxito plantea preguntas interesantes sobre la relación entre la política y la cultura popular, generando un nuevo tipo de conversación en un terreno tradicionalmente conflictivo.
Maximus ha sabido conectar con el público a través de publicaciones ingeniosas que mezclan humor y referencias a la actualidad política. Las fotografías del gato han resonado especialmente en un contexto de polarización política. Su éxito se ha interpretado como una respuesta del pueblo belga al cansancio generado por los discursos políticos tradicionales, convirtiéndose en un símbolo que hace que incluso los discursos parlamentarios parezcan menos influyentes en comparación con la popularidad del gato.
El fenómeno Maximus no es un caso aislado, ya que en años recientes las mascotas de políticos han emergido como una estrategia innovadora para conectar con el electorado. Su éxito plantea preguntas interesantes sobre la relación entre la política y la cultura popular, generando un nuevo tipo de conversación en un terreno tradicionalmente conflictivo.