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Más de un millón de manifestantes protestan en Francia contra los recortes del gobierno, resultando en 300 detenciones y disturbios
La huelga general abarca diversos sectores, con el nuevo primer ministro prometiendo diálogo mientras enfrenta un creciente descontento social
Publicado: 19 de septiembre de 2025, 12:33
Francia vivió el jueves una histórica huelga general donde más de un millón de personas, según sindicatos, salieron a las calles para protestar contra los recortes presupuestarios del gobierno de Emmanuel Macron. La movilización, que incluyó a profesores, personal sanitario, ferroviarios y estudiantes, se instituyó en respuesta al plan de recortes de 44.000 millones de euros propuesto por el ex primer ministro François Bayrou, el cual genera una oleada de críticas por su impacto negativo en derechos laborales y servicios públicos.
De acuerdo con el Ministerio del Interior, las cifras de participación oscilaron entre 500.000 y un millón. La marcha más numerosa se llevó a cabo en París, donde aproximadamente 55.000 personas se concentraron en la emblemática plaza de la Bastilla, símbolo de la Revolución Francesa. Este evento se considera uno de los más importantes en años, después de meses de protestas contra el retraso en la edad de jubilación y la austeridad. En total, se reportaron 309 detenciones a nivel nacional, con la intervención de grupos radicalizados, lo que generó enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. En estos altercados, al menos 26 personas resultaron heridas, incluidas varias fuerzas de seguridad, y un periodista también sufrió lesiones.
El nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, asumió el cargo en un momento crítico, evidenciando la tensión existente entre su gobierno y los sindicatos. Lecornu ha expresado su deseo de mantener el diálogo con los interlocutores sociales, aunque su respuesta inicial a las manifestaciones ha sido condenar la violencia y reafirmar la necesidad de un presupuesto que cumpla con las reglas del déficit. El despliegue de hasta 80.000 efectivos policiales ese día fue el mayor desde las protestas del movimiento de los chalecos amarillos en 2019. Las protestas, aunque con algo menos de incidentes en comparación con años anteriores, todavía ocasionaron bloqueos en diversas ciudades, así como tensión en varios monumentos y museos, como el cierre temporal de la Torre Eiffel y ciertas salas del Museo del Louvre.
A pesar del esfuerzo por mantener la calma, el ministro del Interior, Bruno Retailleau, advirtió sobre la presencia de alrededor de 7.300 individuos consideradas radicalizadas, lo que contribuyó a la tensión durante la jornada de protestas. Además, se ha programado otra gran movilización para el 26 de septiembre, donde se espera que los sindicatos continúen presionando por un presupuesto socialmente justo y más inversión en servicios públicos.
De acuerdo con el Ministerio del Interior, las cifras de participación oscilaron entre 500.000 y un millón. La marcha más numerosa se llevó a cabo en París, donde aproximadamente 55.000 personas se concentraron en la emblemática plaza de la Bastilla, símbolo de la Revolución Francesa. Este evento se considera uno de los más importantes en años, después de meses de protestas contra el retraso en la edad de jubilación y la austeridad. En total, se reportaron 309 detenciones a nivel nacional, con la intervención de grupos radicalizados, lo que generó enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. En estos altercados, al menos 26 personas resultaron heridas, incluidas varias fuerzas de seguridad, y un periodista también sufrió lesiones.
El nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, asumió el cargo en un momento crítico, evidenciando la tensión existente entre su gobierno y los sindicatos. Lecornu ha expresado su deseo de mantener el diálogo con los interlocutores sociales, aunque su respuesta inicial a las manifestaciones ha sido condenar la violencia y reafirmar la necesidad de un presupuesto que cumpla con las reglas del déficit. El despliegue de hasta 80.000 efectivos policiales ese día fue el mayor desde las protestas del movimiento de los chalecos amarillos en 2019. Las protestas, aunque con algo menos de incidentes en comparación con años anteriores, todavía ocasionaron bloqueos en diversas ciudades, así como tensión en varios monumentos y museos, como el cierre temporal de la Torre Eiffel y ciertas salas del Museo del Louvre.
A pesar del esfuerzo por mantener la calma, el ministro del Interior, Bruno Retailleau, advirtió sobre la presencia de alrededor de 7.300 individuos consideradas radicalizadas, lo que contribuyó a la tensión durante la jornada de protestas. Además, se ha programado otra gran movilización para el 26 de septiembre, donde se espera que los sindicatos continúen presionando por un presupuesto socialmente justo y más inversión en servicios públicos.