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Margaret Atwood desafía el edadismo con su obra y reflexiones, enfocándose en la experiencia generacional y la discriminación por edad.

La aclamada autora canadiense enfatiza la importancia de la voz de las personas mayores, especialmente de las mujeres, denunciando la actual polarización intergeneracional.

Publicado: 16 de enero de 2026, 02:12

La escritora canadiense Margaret Atwood, a sus 80 años, continúa siendo una voz crítica y activa en el ámbito literario y social, desafiando los prejuicios en torno a la edad. En sus recientes obras y entrevistas, Atwood ilustra cómo el edadismo se ha convertido en una de las formas de discriminación más insidiosas que enfrenta la sociedad contemporánea. A través de su escritura, la autora alerta sobre el peligro de desestimar a personas mayores, a menudo caricaturizadas como 'sabias ancianitas' o 'brujas malvadas', un dualismo que minimiza su experiencia y su aporte al discurso público.

Atwood pone de relieve cómo la cultura ha naturalizado una relación tóxica con el envejecimiento, sugiriendo que las mujeres, especialmente, sufren una doble vara que las invisibiliza en el ámbito laboral y social una vez alcanzada cierta edad. A través de su libro 'Libro de mis vidas', la autora recopila sus memorias y reflexiones sobre el paso del tiempo y sus implicaciones, mientras critica la tendencia a agrupar a las sociedades en estereotipos limitantes.

La escritora invita a dejar de lado las descalificaciones hacia la vejez y a reconocer que la experiencia acumulada es un recurso valioso en la construcción de un futuro mejor. Margaret Atwood se erige como un símbolo de resistencia y crítica, recordando la relevancia de cada individuo, independientemente de su edad, en el entramado social.