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Marcelo Rebelo de Sousa concluye su mandato en Portugal mientras se preparan elecciones presidenciales con candidatos polarizados
La salida del presidente saliente deja un legado mixto y un futuro incierto para el país en medio de un ascenso de la ultraderecha.
Publicado: 18 de enero de 2026, 02:37
Marcelo Rebelo de Sousa ha dejado una marca significativa en la historia de la presidencia de Portugal durante su mandato de una década, destacándose por su cercanía a la población y su apodo de 'presidente de los afectos'. Sin embargo, su gestión también ha tenido momentos controversiales, como las disoluciones de la Asamblea de la República que han contribuido a la inestabilidad política en un contexto donde el partido ultraderechista Chega ha ganado terreno.
Con las elecciones presidenciales del 18 de enero próximas, Portugal se prepara para elegir a un nuevo jefe de Estado, con encuestas sugiriendo una segunda vuelta entre el candidato del Chega, André Ventura, y el exministro socialista António José Seguro. Esta elección promete ser crucial, ya que ambos candidatos ofrecen enfoques radicalmente diferentes y reflejan un entorno político polarizado.
El legado de Sousa, caracterizado por su empatía y esfuerzos de modernización, junto a los problemas que ha enfrentado, como la falta de experiencia de algunos candidatos, como el almirante Henrique Gouveia e Melo, plantea un futuro incierto para la presidencia en Portugal. A medida que los votantes se preparan para decidir, el impacto de su mandato seguirá presente en las decisiones políticas del país.
Con las elecciones presidenciales del 18 de enero próximas, Portugal se prepara para elegir a un nuevo jefe de Estado, con encuestas sugiriendo una segunda vuelta entre el candidato del Chega, André Ventura, y el exministro socialista António José Seguro. Esta elección promete ser crucial, ya que ambos candidatos ofrecen enfoques radicalmente diferentes y reflejan un entorno político polarizado.
El legado de Sousa, caracterizado por su empatía y esfuerzos de modernización, junto a los problemas que ha enfrentado, como la falta de experiencia de algunos candidatos, como el almirante Henrique Gouveia e Melo, plantea un futuro incierto para la presidencia en Portugal. A medida que los votantes se preparan para decidir, el impacto de su mandato seguirá presente en las decisiones políticas del país.