Progresista 40.9%Conservador 59.1%
Madrid se consolida como la segunda región europea con más rotondas, una consecuencia de la especulación urbanística
Expertos analizan el impacto de estas infraestructuras y su simbolismo en el desarrollo urbano de la región.
Publicado: 11 de enero de 2026, 18:58
Madrid, la capital española, se ha convertido en la segunda región de Europa con más rotondas, un fenómeno que refleja la acelerada especulación urbanística que ha tenido lugar en la comunidad. Este crecimiento de glorietas no solo responde a necesidades de tráfico, sino también a decisiones cuestionables tomadas durante las últimas décadas. La rivalidad entre municipios como Leganés y Getafe ha llevado a la creación de glorietas extravagantes, y se observa que este crecimiento desmedido es un símbolo del 'hipertrofia constructiva' del urbanismo madrileño.
El urbanista Erik Harley, en su obra 'Pormishuevismo: rotondas & mamotretos', destaca que hay una rotonda por cada 30 intersecciones en Madrid, subrayando la alta densidad de estas estructuras. A medida que se han construido más rotondas, se ha perdido la filosofía de crear espacios urbanos eficientes y estéticamente agradables. Además, la proliferación de estas infraestructuras ha generado un cambio en la dinámica del tráfico, haciendo que los conductores tomen decisiones rápidas en un entorno confuso, lo que contribuye a un paisaje urbano caótico donde se compromete tanto la estética como la funcionalidad.
Las rotondas se han convertido en un elemento icónico de Madrid, reflejando la lucha entre desarrollo urbano y un enfoque centrado en las personas. Aunque algunos argumentan que las rotondas reducen el número de accidentes, la realidad es que han creado un ambiente de confusión. La pregunta que queda es si Madrid podrá adoptar en algún momento un modelo de urbanismo donde los cruces sean más directos y menos sinuosos.
El urbanista Erik Harley, en su obra 'Pormishuevismo: rotondas & mamotretos', destaca que hay una rotonda por cada 30 intersecciones en Madrid, subrayando la alta densidad de estas estructuras. A medida que se han construido más rotondas, se ha perdido la filosofía de crear espacios urbanos eficientes y estéticamente agradables. Además, la proliferación de estas infraestructuras ha generado un cambio en la dinámica del tráfico, haciendo que los conductores tomen decisiones rápidas en un entorno confuso, lo que contribuye a un paisaje urbano caótico donde se compromete tanto la estética como la funcionalidad.
Las rotondas se han convertido en un elemento icónico de Madrid, reflejando la lucha entre desarrollo urbano y un enfoque centrado en las personas. Aunque algunos argumentan que las rotondas reducen el número de accidentes, la realidad es que han creado un ambiente de confusión. La pregunta que queda es si Madrid podrá adoptar en algún momento un modelo de urbanismo donde los cruces sean más directos y menos sinuosos.