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Los maquinistas de tren convocan huelga del 9 al 11 de febrero para exigir mejoras en la seguridad ferroviaria tras accidentes mortales

El sindicato Semaf reclama medidas urgentes en la red ferroviaria tras los siniestros en Adamuz y Gelida, que resultaron en múltiples muertes.

Publicado: 26 de enero de 2026, 03:03

El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha convocado una huelga general para los días 9, 10 y 11 de febrero, debido a la alarmante situación de seguridad en la red ferroviaria española tras recientes accidentes fatales que dejaron 43 muertos y al menos 37 heridos. Este número incluye tres maquinistas fallecidos en estos siniestros, lo que ha llevado al colectivo a exigir recuperar los estándares de seguridad que consideran han sido destruidos por años de negligencia en el mantenimiento de las infraestructuras. En un reciente comunicado, Semaf ha advertido que no se deben reanudar los servicios hasta que se aseguren las garantías de seguridad necesarias. Mientras tanto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, se ha comprometido a dialogar con los sindicatos para evitar la huelga, pero ha indicado que las discusiones se dan en un contexto de creciente desconfianza entre los trabajadores. La comunidad ferroviaria espera que esta huelga funcione como un grito de alerta que se traduzca en medidas efectivas y un entorno más seguro para trabajadores y pasajeros. Este panorama ha puesto de manifiesto la urgencia de una revisión exhaustiva del estado de las infraestructuras y la transformación de las políticas de seguridad en el sector ferroviario. En este sentido, Semaf ha indicado que están dispuestos a exigir responsabilidades penales a quienes son responsables de garantizar la seguridad en las infraestructuras tras los accidentes y han solicitado que no se restablezcan los servicios en Cataluña sin garantías adecuadas. Además, el sindicato ha denunciado un deterioro constante del ferrocarril, subrayando que no es solo una cuestión de accidentes recientes, sino de una larga historia de desatención hacia los informes sobre el mal estado de la red. Desde el accidente de Adamuz, se han presentado récords de alertas por parte de los maquinistas sobre el deterioro de la infraestructura, señalando problemas como "vibraciones y botes" en los trenes que no deberían darse.