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Los maquinistas de Rodalies mantienen el boicot al servicio tras incidentes de seguridad y caos en las estaciones.
A pesar de la autorización de seguridad de las vías, la falta de personal y medidas adicionales de seguridad retrasa la reanudación del servicio.
Publicado: 23 de enero de 2026, 02:47
La situación del servicio de trenes de Rodalies en Barcelona ha estado marcada por la interrupción y las tensiones entre los maquinistas y las autoridades. Tras un fatídico accidente el 20 de enero, donde un muro de contención colapsó durante la circulación de un tren, las preocupaciones sobre la seguridad del sistema ferroviario se han intensificado considerablemente, lo que llevó a los maquinistas a denunciar la "pasividad" de las autoridades sobre la seguridad de los usuarios y el personal.
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) decidió interrumpir la circulación de los trenes, generando caos en estaciones como la de Sants. Ante los anuncios de una reanudación del servicio, la escasez de maquinistas ha imposibilitado que los trenes vuelvan a circular. Los maquinistas han optado por no acudir a trabajar como forma de protesta, mientras que los sindicatos exigen garantías de seguridad concretas antes de reanudar sus actividades. En declaraciones recientes, el presidente de Pimec, Antoni Cañete, ha subrayado la falta de inversiones en infraestructuras ferroviarias, argumentando que "lo que está pasando es muy grave y claramente es causa-efecto de la falta de inversiones". Según sus estimaciones, la interrupción del servicio genera a diario pérdidas de 2,2 millones de euros por costes laborales.
El Ministro de Transportes ha pedido confianza a los maquinistas, pero el boicot continúa. Los fallos en el mantenimiento fueron también denunciados por el sindicato UGT, que advirtió que el mantenimiento de las vías está "demasiado externalizado", lo que exacerba la situación, especialmente en condiciones climáticas adversas. La situación es complicada, y se prevé que continúe durante los próximos días mientras las autoridades intentan responder a las inquietudes de los trabajadores y garantizar la seguridad de todos los implicados.
El caos ha aumentado debido a la falta de alternativas de transporte y de información a los usuarios, lo que ha exacerbado la crisis de confianza en Rodalies. En consecuencia, la Generalitat y Adif han convocado reuniones para abordar la problemática, pero la falta de acuerdos significativos ha llevado a los maquinistas a intensificar sus protestas, incluyendo la posibilidad de una huelga.
Por último, según informes periodísticos, los análisis posteriores al accidente han revelado que el colapso de la infraestructura puede haber comprometido no solo el servicio ferroviario, sino también la estabilidad de la autopista AP-7, lo que añade un nuevo nivel de urgencia a las demandas de revisión de seguridad en toda la red.
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) decidió interrumpir la circulación de los trenes, generando caos en estaciones como la de Sants. Ante los anuncios de una reanudación del servicio, la escasez de maquinistas ha imposibilitado que los trenes vuelvan a circular. Los maquinistas han optado por no acudir a trabajar como forma de protesta, mientras que los sindicatos exigen garantías de seguridad concretas antes de reanudar sus actividades. En declaraciones recientes, el presidente de Pimec, Antoni Cañete, ha subrayado la falta de inversiones en infraestructuras ferroviarias, argumentando que "lo que está pasando es muy grave y claramente es causa-efecto de la falta de inversiones". Según sus estimaciones, la interrupción del servicio genera a diario pérdidas de 2,2 millones de euros por costes laborales.
El Ministro de Transportes ha pedido confianza a los maquinistas, pero el boicot continúa. Los fallos en el mantenimiento fueron también denunciados por el sindicato UGT, que advirtió que el mantenimiento de las vías está "demasiado externalizado", lo que exacerba la situación, especialmente en condiciones climáticas adversas. La situación es complicada, y se prevé que continúe durante los próximos días mientras las autoridades intentan responder a las inquietudes de los trabajadores y garantizar la seguridad de todos los implicados.
El caos ha aumentado debido a la falta de alternativas de transporte y de información a los usuarios, lo que ha exacerbado la crisis de confianza en Rodalies. En consecuencia, la Generalitat y Adif han convocado reuniones para abordar la problemática, pero la falta de acuerdos significativos ha llevado a los maquinistas a intensificar sus protestas, incluyendo la posibilidad de una huelga.
Por último, según informes periodísticos, los análisis posteriores al accidente han revelado que el colapso de la infraestructura puede haber comprometido no solo el servicio ferroviario, sino también la estabilidad de la autopista AP-7, lo que añade un nuevo nivel de urgencia a las demandas de revisión de seguridad en toda la red.