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Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y América Latina influyen en los precios de gasolina y petróleo en España
A pesar de la caída reciente en los precios de los carburantes, los conflictos en Irán y Venezuela generan expectativas de volatilidad en el mercado.
Publicado: 19 de enero de 2026, 15:57
En las últimas semanas, el precio de la gasolina y el diésel en España ha experimentado una caída notable, llegando a sus niveles más bajos en años. Sin embargo, esta caída se produce en un contexto de tensiones geopolíticas significativas que podrían impactar los precios a corto y mediano plazo. Expertos advierten que, aunque no se prevén aumentos bruscos, cualquier escalada de tensiones o interrupción del suministro podría alterar esta tendencia.
El ataque militar de Estados Unidos a Venezuela no ha disparado, por ahora, ni la cotización internacional del petróleo ni el precio de los carburantes en España. Los datos actualizados del Boletín Petrolero de la Unión Europea, hechos públicos por la Comisión Europea, muestran que el precio medio del litro de gasolina de 95 octanos se situó en la primera semana de enero en 1,43 euros, lo que representa la sexta semana consecutiva en que cae, y el nivel más bajo desde septiembre de 2021. En el caso del gasóleo, el combustible más consumido en España, su precio se situó en 1,38 euros por litro. Esto refleja un descenso acumulado y un alivio en medio de la espiral inflacionista relacionada con la invasión de Rusia a Ucrania.
A pesar de esto, la preocupación persiste debido a los mayores costos derivados de la inestabilidad en las regiones productoras. Las tensiones en Irán, donde se están registrando protestas civiles, han llevado a un ligero aumento del precio del Brent, que actualmente se encuentra alrededor de 66 dólares por barril. Esta situación se ve aún más reforzada por los temores a interrupciones en el estrecho de Ormuz, un punto crucial para el comercio energético internacional.
Fortaleciendo la expectativa sobre el mercado, analistas de distintas instituciones coinciden en que, aunque la oferta de petróleo superará a la demanda, la volatilidad generada por las tensiones geopolíticas podría forzar ajustes en los precios. La mayoría de expertos estima que el crudo Brent se mantendrá en un promedio de 60 dólares por barril durante el 2026, aunque los recortes en la producción estadounidense y la recuperación de la demanda podrían influir notablemente en esta tendencia.
Además, en la segunda semana de enero de 2026, los precios de la gasolina y el diésel están siguiendo una tendencia a la baja, aunque con un fenómeno de desaceleración. La gasolina se sitúa en 1,436 euros por litro, reflejando un descenso del 3,5% desde diciembre, y el diésel baja a 1,383 euros por litro, acumulando un retroceso de más del 5% respecto al inicio de 2025. A esto se le suma que las decisiones que reconfiguran rutas y reglas del juego en el contexto actual pueden también modificar la competitividad y los márgenes de las empresas españolas, afectando potencialmente el precio de diversos bienes en el mercado.
Las noticias analizadas complementan la información sobre la evolución del precio de los carburantes en España, subrayando la importancia de las tensiones geopolíticas en la dinámica del mercado energético. Los costos logísticos y la carga impositiva también siguen jugando un papel crucial en el precio final para los consumidores, lo que refleja la complejidad del sistema de precios en el sector energético.
El ataque militar de Estados Unidos a Venezuela no ha disparado, por ahora, ni la cotización internacional del petróleo ni el precio de los carburantes en España. Los datos actualizados del Boletín Petrolero de la Unión Europea, hechos públicos por la Comisión Europea, muestran que el precio medio del litro de gasolina de 95 octanos se situó en la primera semana de enero en 1,43 euros, lo que representa la sexta semana consecutiva en que cae, y el nivel más bajo desde septiembre de 2021. En el caso del gasóleo, el combustible más consumido en España, su precio se situó en 1,38 euros por litro. Esto refleja un descenso acumulado y un alivio en medio de la espiral inflacionista relacionada con la invasión de Rusia a Ucrania.
A pesar de esto, la preocupación persiste debido a los mayores costos derivados de la inestabilidad en las regiones productoras. Las tensiones en Irán, donde se están registrando protestas civiles, han llevado a un ligero aumento del precio del Brent, que actualmente se encuentra alrededor de 66 dólares por barril. Esta situación se ve aún más reforzada por los temores a interrupciones en el estrecho de Ormuz, un punto crucial para el comercio energético internacional.
Fortaleciendo la expectativa sobre el mercado, analistas de distintas instituciones coinciden en que, aunque la oferta de petróleo superará a la demanda, la volatilidad generada por las tensiones geopolíticas podría forzar ajustes en los precios. La mayoría de expertos estima que el crudo Brent se mantendrá en un promedio de 60 dólares por barril durante el 2026, aunque los recortes en la producción estadounidense y la recuperación de la demanda podrían influir notablemente en esta tendencia.
Además, en la segunda semana de enero de 2026, los precios de la gasolina y el diésel están siguiendo una tendencia a la baja, aunque con un fenómeno de desaceleración. La gasolina se sitúa en 1,436 euros por litro, reflejando un descenso del 3,5% desde diciembre, y el diésel baja a 1,383 euros por litro, acumulando un retroceso de más del 5% respecto al inicio de 2025. A esto se le suma que las decisiones que reconfiguran rutas y reglas del juego en el contexto actual pueden también modificar la competitividad y los márgenes de las empresas españolas, afectando potencialmente el precio de diversos bienes en el mercado.
Las noticias analizadas complementan la información sobre la evolución del precio de los carburantes en España, subrayando la importancia de las tensiones geopolíticas en la dinámica del mercado energético. Los costos logísticos y la carga impositiva también siguen jugando un papel crucial en el precio final para los consumidores, lo que refleja la complejidad del sistema de precios en el sector energético.