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Las pulseras telemáticas: un sistema de protección para víctimas de violencia de género que enfrenta desafíos tras un fallo técnico
Más de 4.500 agresores llevan estas pulseras en España, herramientas clave que buscan garantizar la seguridad de las víctimas.
Publicado: 18 de septiembre de 2025, 20:06
Desde su implementación en España en 2009, las pulseras de control telemático se han establecido como una herramienta vital para proteger a las víctimas de violencia de género y controlar a los agresores machistas. Actualmente, más de 4.500 hombres tienen estas pulseras, que permiten conocer su ubicación en tiempo real y alertar sobre posibles violaciones de las órdenes de alejamiento.
Sin embargo, a principios de 2024, se produjo una incidencia significativa relacionada con un cambio en las empresas responsables de gestionar estos dispositivos. Esto generó problemas temporales en el acceso a los datos de ubicación de agresores, lo que suscitó preocupaciones sobre la seguridad de las víctimas. La Fiscalía alertó sobre esta situación, pero tanto el Ministerio de Igualdad como las autoridades involucradas afirmaron que habiéndose solucionado el problema a finales de 2024, las víctimas nunca quedaron desprotegidas.
El sistema de pulseras se basa en la instalación de un dispositivo en la muñeca o tobillo del agresor y en la entrega de un teléfono a la víctima que emite alertas si el agresor se aproxima a la zona de exclusión. El objetivo de este dispositivo es tripartito: garantizar la seguridad de la mujer, documentar posibles quebrantamientos de la orden judicial y disuadir al agresor de incumplir las prohibiciones impuestas por el juzgado.
Sin embargo, a principios de 2024, se produjo una incidencia significativa relacionada con un cambio en las empresas responsables de gestionar estos dispositivos. Esto generó problemas temporales en el acceso a los datos de ubicación de agresores, lo que suscitó preocupaciones sobre la seguridad de las víctimas. La Fiscalía alertó sobre esta situación, pero tanto el Ministerio de Igualdad como las autoridades involucradas afirmaron que habiéndose solucionado el problema a finales de 2024, las víctimas nunca quedaron desprotegidas.
El sistema de pulseras se basa en la instalación de un dispositivo en la muñeca o tobillo del agresor y en la entrega de un teléfono a la víctima que emite alertas si el agresor se aproxima a la zona de exclusión. El objetivo de este dispositivo es tripartito: garantizar la seguridad de la mujer, documentar posibles quebrantamientos de la orden judicial y disuadir al agresor de incumplir las prohibiciones impuestas por el juzgado.