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Las fuerzas estadounidenses inician su retiro de Irak en cumplimiento del acuerdo de retirada con el gobierno iraquí
Bajo un acuerdo firmado el año pasado, las tropas de EE.UU. abandonan bases en Bagdad y Al Anbar y se preparan para asesorar a las fuerzas iraquíes.
Publicado: 24 de agosto de 2025, 18:43
Las fuerzas de Estados Unidos han comenzado la retirada de sus bases en Irak, un proceso que se enmarca dentro del acuerdo firmado el año pasado entre Irak y EE.UU., estipulando la culminación de la misión de la coalición internacional contra el grupo yihadista Estado Islámico. Este cambio en la presencia militar estadounidense, tras más de una década de conflicto, incluye la retirada de las bases de Ain al Asad y Victoria, con más de 1.200 soldados llevando a cabo este movimiento.
Se espera que la retirada culmine en septiembre de 2025, aunque alrededor de 2.500 efectivos permanecerán en Irak en calidad de asesores. La relación entre Irak y Estados Unidos está cambiando, pasando de una misión militar activa a un enfoque en la cooperación en materia de seguridad. Esta transición busca fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad iraquíes y se da en un contexto de incremento de tensiones en la región.
Este proceso de retirada responde a las presiones sobre el gobierno iraquí para promover la salida de las fuerzas norteamericanas en medio de los ataques de milicias proiraníes. La cooperación entre ambos países se mantendrá en un nuevo formato, permitiendo a Irak continuar su desarrollo y combatir los remanentes del EI.
Se espera que la retirada culmine en septiembre de 2025, aunque alrededor de 2.500 efectivos permanecerán en Irak en calidad de asesores. La relación entre Irak y Estados Unidos está cambiando, pasando de una misión militar activa a un enfoque en la cooperación en materia de seguridad. Esta transición busca fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad iraquíes y se da en un contexto de incremento de tensiones en la región.
Este proceso de retirada responde a las presiones sobre el gobierno iraquí para promover la salida de las fuerzas norteamericanas en medio de los ataques de milicias proiraníes. La cooperación entre ambos países se mantendrá en un nuevo formato, permitiendo a Irak continuar su desarrollo y combatir los remanentes del EI.