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Las disfunciones en las pulseras telemáticas de violencia de género generan impotencia en las víctimas y desmienten a la ministra Ana Redondo
Actas de las comisiones Viogen revelan fallos en el sistema y una víctima denuncia su experiencia con las pulseras telemáticas.
Publicado: 23 de septiembre de 2025, 06:57
En los últimos meses, las Comisiones Provinciales de Coordinación contra la Violencia de Género han evidenciado serias disfunciones en las pulseras telemáticas, que deberían proteger a las víctimas y controlar a los agresores. Actas de las comisiones documentan quejas de víctimas que sienten desprotección, a pesar de la insistencia de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, en que las pulseras funcionan correctamente. Esto ha generado frustración entre las víctimas, incluyendo un caso en el que una mujer denunció múltiples quebrantamientos de la orden de alejamiento sin que las alertas se activaran.
Una víctima, quien relató su experiencia en el programa 'Todo es mentira', expresó su indignación ante las declaraciones de la ministra. Comentó que su pulsera estuvo sin señal durante 18 horas, lo que representa un grave riesgo para su seguridad. Este testimonio subraya la ineffectividad del dispositivo en situaciones críticas, lo que alimenta una sensación de impotencia ante la gestión de las autoridades.
El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha constatado que existieron más fallos en las pulseras para maltratadores de los reconocidos por el Ministerio de Igualdad. Según un comunicado del CGPJ, el ministerio tenía constancia desde principios de 2025 de incidencias en el sistema de control telemático, centradas en el centro Cometa, que gestiona las pulseras. Los magistrados ya discutían desde principios de año sobre las limitaciones de los dispositivos, su fiabilidad y la capacidad real de proteger a las mujeres frente a sus agresores. Según la jueza de violencia de género Esther Fernández, encontrarse la víctima con el agresor y que la pulsera no salte la alarma es un fallo grave. Este servicio ha enfrentado problemas estructurales, tales como la falta de recursos humanos y errores técnicos durante la migración de datos de la empresa que lo gestionaba.
Los informes enviados por el CGPJ hacían referencia a que, en distintas fechas, se informaron diversas incidencias a la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, así como preocupaciones expresadas en jornadas judiciales sobre el funcionamiento del sistema. Estas conclusiones instaban a la urgente revisión y mejora del sistema para asegurar la protección de las víctimas. Desde el Observatorio contra la Violencia de Género, se ha mencionado que se registraron quejas directas sobre la eficacia de las pulseras, llevando a debates entre jueces y técnicos sobre su funcionalidad.
Las comisiones también han señalado que las disfunciones del sistema permiten que algunos agresores manipulen las pulseras. En este contexto, es urgente que las autoridades revisen y mejoren el sistema de dispositivos para asegurar que realmente sirvan como medidas eficaces de protección para las víctimas de violencia de género. Además, se ha hecho eco de una alerta planteada por la Fiscalía General del Estado, que menciona una posible pérdida temporal de datos en el monitorizado de los agresores y problemas en la ubicación de los dispositivos, complicando aún más la situación de las mujeres en riesgo. Según informes internos, este fallo duró por lo menos ocho meses y afectó la localización de las personas con estos dispositivos.
Una víctima, quien relató su experiencia en el programa 'Todo es mentira', expresó su indignación ante las declaraciones de la ministra. Comentó que su pulsera estuvo sin señal durante 18 horas, lo que representa un grave riesgo para su seguridad. Este testimonio subraya la ineffectividad del dispositivo en situaciones críticas, lo que alimenta una sensación de impotencia ante la gestión de las autoridades.
El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha constatado que existieron más fallos en las pulseras para maltratadores de los reconocidos por el Ministerio de Igualdad. Según un comunicado del CGPJ, el ministerio tenía constancia desde principios de 2025 de incidencias en el sistema de control telemático, centradas en el centro Cometa, que gestiona las pulseras. Los magistrados ya discutían desde principios de año sobre las limitaciones de los dispositivos, su fiabilidad y la capacidad real de proteger a las mujeres frente a sus agresores. Según la jueza de violencia de género Esther Fernández, encontrarse la víctima con el agresor y que la pulsera no salte la alarma es un fallo grave. Este servicio ha enfrentado problemas estructurales, tales como la falta de recursos humanos y errores técnicos durante la migración de datos de la empresa que lo gestionaba.
Los informes enviados por el CGPJ hacían referencia a que, en distintas fechas, se informaron diversas incidencias a la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, así como preocupaciones expresadas en jornadas judiciales sobre el funcionamiento del sistema. Estas conclusiones instaban a la urgente revisión y mejora del sistema para asegurar la protección de las víctimas. Desde el Observatorio contra la Violencia de Género, se ha mencionado que se registraron quejas directas sobre la eficacia de las pulseras, llevando a debates entre jueces y técnicos sobre su funcionalidad.
Las comisiones también han señalado que las disfunciones del sistema permiten que algunos agresores manipulen las pulseras. En este contexto, es urgente que las autoridades revisen y mejoren el sistema de dispositivos para asegurar que realmente sirvan como medidas eficaces de protección para las víctimas de violencia de género. Además, se ha hecho eco de una alerta planteada por la Fiscalía General del Estado, que menciona una posible pérdida temporal de datos en el monitorizado de los agresores y problemas en la ubicación de los dispositivos, complicando aún más la situación de las mujeres en riesgo. Según informes internos, este fallo duró por lo menos ocho meses y afectó la localización de las personas con estos dispositivos.