Progresista 46.5%Conservador 53.5%
La violencia de género y sus repercusiones: el impacto en mujeres e hijos a propósito del 25N
Dos casos reveladores de la persistente problemática de la violencia machista y su efecto en las víctimas y sus familias.
Publicado: 25 de noviembre de 2025, 20:54
En el contexto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se denuncian casos alarmantes de violencia de género que afectan a mujeres y niños en España. Natalia Morlas, presidenta de 'Somos Más', critica los fallos del sistema judicial que revictimizan a las mujeres que buscan justicia. Resalta que muchas muestran miedo a denunciar a sus agresores debido a la falta de comprensión de la judicatura sobre la relación entre el maltrato a las madres y el daño a los hijos.
Por su parte, el caso de Tamara, una niña de ocho años víctima de violencia vicaria, muestra cómo el maltrato puede manifestarse a través de los hijos. Su padre ha usado a la niña como herramienta de control contra su madre, llevándola a Andalucía sin su consentimiento. La magistrada Auxiliadora Díaz ha ordenado medidas para proteger a Tamara, quien presenta ansiedad y estrés emocional debido a la situación familiar. En el actual entorno social, el 25N ha sido testigo de diversas manifestaciones en ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla y Córdoba, donde miles de personas han salido a las calles para exigir un alto a la violencia machista y recordar a las 38 víctimas mortales que se han cobrado la violencia de género en el país en lo que va de este año. Además, en un debate reciente organizado por el Institut d'Estudis Catalans y el diario ARA, se abordó la reacción machista contra el feminismo, considerándola como una expresión de inmadurez por parte de algunos hombres que sienten que sus privilegios están siendo amenazados.
Ambas historias evidencian la urgencia de un sistema judicial más efectivo y sensible a la violencia de género, así como la llamada a la acción social en el 25N para visibilizar y abordar estas problemáticas. Las manifestaciones han reflejado la creciente preocupación por el auge de la ultraderecha y el negacionismo que rodea a la violencia contra las mujeres, como se destacó en las declaraciones de la ministra de Igualdad, Ana Redondo. Asimismo, se ha puesto de manifiesto un necesario cambio estructural en la lucha contra la violencia machista, que debe trascender la mera gestión del problema y abordar las raíces del machismo, incluyendo el cuestionamiento de estructuras culturales y económicas que perpetúan esta violencia.
Por su parte, el caso de Tamara, una niña de ocho años víctima de violencia vicaria, muestra cómo el maltrato puede manifestarse a través de los hijos. Su padre ha usado a la niña como herramienta de control contra su madre, llevándola a Andalucía sin su consentimiento. La magistrada Auxiliadora Díaz ha ordenado medidas para proteger a Tamara, quien presenta ansiedad y estrés emocional debido a la situación familiar. En el actual entorno social, el 25N ha sido testigo de diversas manifestaciones en ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla y Córdoba, donde miles de personas han salido a las calles para exigir un alto a la violencia machista y recordar a las 38 víctimas mortales que se han cobrado la violencia de género en el país en lo que va de este año. Además, en un debate reciente organizado por el Institut d'Estudis Catalans y el diario ARA, se abordó la reacción machista contra el feminismo, considerándola como una expresión de inmadurez por parte de algunos hombres que sienten que sus privilegios están siendo amenazados.
Ambas historias evidencian la urgencia de un sistema judicial más efectivo y sensible a la violencia de género, así como la llamada a la acción social en el 25N para visibilizar y abordar estas problemáticas. Las manifestaciones han reflejado la creciente preocupación por el auge de la ultraderecha y el negacionismo que rodea a la violencia contra las mujeres, como se destacó en las declaraciones de la ministra de Igualdad, Ana Redondo. Asimismo, se ha puesto de manifiesto un necesario cambio estructural en la lucha contra la violencia machista, que debe trascender la mera gestión del problema y abordar las raíces del machismo, incluyendo el cuestionamiento de estructuras culturales y económicas que perpetúan esta violencia.