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La Veronal transforma "La muerte y la primavera" de Mercè Rodoreda en un espectáculo de danza hipnótica y surrealista en Madrid.
La adaptación de Marcos Morau explora las profundidades de la novela en un entorno envolvente y simbólico que fusiona danza y sonido.
Publicado: 26 de enero de 2026, 16:33
La compañía de danza contemporánea La Veronal ha presentado su última obra, "La mort i la primavera", basada en la célebre novela de Mercè Rodoreda, marcando el inicio del año cultural en el Centro Danza Matadero de Madrid. Este espectáculo, dirigido por el coreógrafo Marcos Morau, ofrece una experiencia inmersiva y simbólica que invita al público a explorar los temas profundos de la existencia, la muerte y el renacimiento.
La Nave 11 del Matadero se transforma en un bosque vibrante, siendo el escenario perfecto para la danza y la música. Morau se enfoca en resonar con las emociones de la obra, sin traducir el texto, lo que permite que el público sienta la angustia y la belleza de la narrativa. La música original de María Arnal intensifica esta conexión, conduciendo durante los 75 minutos del espectáculo con un timbre que parece brotar del subsuelo, lo que crea una experiencia que trasciende la narrativa convencional.
La obra se caracteriza por una coreografía que refleja la dualidad de la vida y la muerte, donde los elementos visuales y sonoros enriquecen la atmósfera y evocan la esencia de Rodoreda. Según un crítico, la obra se presenta como una alegoría sobre la libertad creativa, el compromiso social y el ciclo de creación y destrucción que define nuestro tiempo, donde el público queda envuelto en un espectáculo 360 que desafía la lógica narrativa. "La mort i la primavera" es una reflexión sobre el ciclo de creación y destrucción de la vida, consolidando al Centro Danza Matadero como un epicentro cultural en Madrid. Además, la adaptación ha sido bien recibida por la crítica, resaltando su nivel experimental y la manera en que aborda la angustia y el sufrimiento de la obra original de Rodoreda.
La Nave 11 del Matadero se transforma en un bosque vibrante, siendo el escenario perfecto para la danza y la música. Morau se enfoca en resonar con las emociones de la obra, sin traducir el texto, lo que permite que el público sienta la angustia y la belleza de la narrativa. La música original de María Arnal intensifica esta conexión, conduciendo durante los 75 minutos del espectáculo con un timbre que parece brotar del subsuelo, lo que crea una experiencia que trasciende la narrativa convencional.
La obra se caracteriza por una coreografía que refleja la dualidad de la vida y la muerte, donde los elementos visuales y sonoros enriquecen la atmósfera y evocan la esencia de Rodoreda. Según un crítico, la obra se presenta como una alegoría sobre la libertad creativa, el compromiso social y el ciclo de creación y destrucción que define nuestro tiempo, donde el público queda envuelto en un espectáculo 360 que desafía la lógica narrativa. "La mort i la primavera" es una reflexión sobre el ciclo de creación y destrucción de la vida, consolidando al Centro Danza Matadero como un epicentro cultural en Madrid. Además, la adaptación ha sido bien recibida por la crítica, resaltando su nivel experimental y la manera en que aborda la angustia y el sufrimiento de la obra original de Rodoreda.