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La Unión Europea enfrenta divisiones internas y falta de ambición en la lucha contra el cambio climático antes de la cumbre de la ONU

A pocos días de la Asamblea General, los Estados miembros no logran acordar objetivos climáticos definitivos, lo que pone en duda su liderazgo global.

Publicado: 19 de septiembre de 2025, 12:39

La Unión Europea, tradicionalmente vista como líder en la lucha contra el cambio climático, experimenta un debilitamiento notable en su posición debido a la desunión interna que ha surgido entre sus Estados miembros. En una reunión reciente del Consejo de Medio Ambiente en Bruselas, los ministros no lograron llegar a un acuerdo sobre los objetivos de reducción de emisiones proyectados para 2035 y 2040, lo que significa que la UE acudirá con las manos vacías a la Asamblea General de la ONU que se celebrará la próxima semana.

Durante esta reunión, la Comisión Europea había propuesto un audaz objetivo de recorte de emisiones del 90% para 2040 en comparación con 1990. Sin embargo, varios países se manifestaron en contra de estos objetivos por considerarlos excesivamente ambiciosos, argumentando que podrían poner en riesgo su industria. A raíz de este estancamiento, los Estados miembros del bloque europeo acordaron una simple declaración que promete desarrollar un objetivo para 2035, lo cual, según expertos, carece del carácter vinculante necesario para ser considerado un avance. Esta declaración establece que se trabajará en un rango de recorte de entre el 66,3% y el 72,5% para 2035.

Con la presión de cumplir con las metas del Acuerdo de París y la inminente Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP30), la inacción de la UE podría resultar desastrosa para su reputación internacional. A pesar de la ausencia de consenso, España se ha mantenido firme en su disposición de adoptar medidas más ambiciosas, mientras que otros países como Australia y el Reino Unido han anunciado compromisos más concretos, siendo Australia un objetivo de recorte de entre el 62% y el 70% para 2035, y el Reino Unido un objetivo de al menos el 81% en comparación con 1990, lo que contrasta con la falta de una postura firme de la UE en este contexto. El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, destacó la necesidad de objetivos adecuados que protejan tanto el medio ambiente como la economía. Por su parte, la vicepresidenta tercera de España, Sara Aagesen, subrayó que "Europa es especialmente vulnerable al cambio climático", y apuntó a que el continente ha atravesado un verano récord de incendios forestales, lo que refuerza la urgencia de la acción climática. La situación actual revela un claro riesgo para la imagen de la UE como líder ambientalista, especialmente ante una comunidad internacional que observa con atención las decisiones que se tomen en los próximos encuentros clave.