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La última etapa de la Vuelta a España se ve marcada por protestas pro Palestina y fuerte despliegue policial en Madrid
La Vuelta a España se enfrenta a tensiones sin precedentes con miles de manifestantes y una jornada crítica para la seguridad en la capital.
Publicado: 14 de septiembre de 2025, 06:32
La Vuelta a España llega a su último día en un ambiente de gran tensión y protestas, con la capital española actuando como escenario de una manifestación pro Palestina que se espera que congregue a más de 50.000 personas. El evento deportivo ha sido objeto de controversia debido a la participación del equipo israelí Israel-Premier Tech, en un momento marcado por la escalada del conflicto en Gaza.
Las protestas han ganado fuerza en los últimos días, con la participación activa de organizaciones sociales y la expresión de líderes políticos que han convocado movilizaciones desde el comienzo de la competición. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha manifestado su "admiración" por quienes se movilizan en defensa de Palestina, reafirmando que "España brilla como un ejemplo ante la comunidad internacional" en la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado estas palabras, acusando al Gobierno de haber "inducido" los disturbios que forzaron la cancelación de la última etapa, que quedó interrumpida a 56 kilómetros de la meta por las manifestaciones. La presión ha llevado a la organización a modificar varias veces el recorrido, incluyendo un recorte de 5 kilómetros, y ha convocado manifestaciones en 14 puntos del recorrido, desde Alalpardo hasta el Paseo de la Castellana. Las consignas a favor de Palestina resuenan fuertemente en el circuito urbano, haciendo de esta edición de la Vuelta un evento tanto deportivo como de reivindicación social, lo que ha implicado modificaciones en el transporte público y cortes de tráfico.
El despliegue policial ha sido tremendo, con más de 2.000 agentes, unidades de antidisturbios, drones y hasta un helicóptero para la vigilancia aérea, emulando los operativos de grandes eventos deportivos como finales de Champions. Este fin de semana, tras las protestas en la penúltima etapa, se produjeron al menos 20 detenciones, y el clima de tensión creció con los ciclistas manifestando su preocupación por la seguridad, llegando a amenazar con no terminar la carrera si las condiciones no mejoraban. Sánchez ha defendido la actitud de los ciudadanos que se manifiestan, afirmando que España se moviliza en causas justas como la de Palestina y reconociendo la dignidad del pueblo español en el contexto internacional.
Las reacciones políticas han sido diversas; miembros del Gobierno celebran las protestas, mientras que la oposición considera inaceptable actuar de esta forma en un evento deportivo de gran relevancia. A medida que se desarrollaron los disturbios, imágenes de barricadas y cargas policiales han ocupado los espacios informativos, mientras las consignas de "Palestina libre" se escuchaban a lo largo del recorrido. Este ambiente tenso ha llevado a que el evento deportivo por excelencia se convierta en un escenario de protesta, dejando una marca significativa en la historia de la Vuelta a España.
Las protestas han ganado fuerza en los últimos días, con la participación activa de organizaciones sociales y la expresión de líderes políticos que han convocado movilizaciones desde el comienzo de la competición. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha manifestado su "admiración" por quienes se movilizan en defensa de Palestina, reafirmando que "España brilla como un ejemplo ante la comunidad internacional" en la defensa de los derechos humanos. Sin embargo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado estas palabras, acusando al Gobierno de haber "inducido" los disturbios que forzaron la cancelación de la última etapa, que quedó interrumpida a 56 kilómetros de la meta por las manifestaciones. La presión ha llevado a la organización a modificar varias veces el recorrido, incluyendo un recorte de 5 kilómetros, y ha convocado manifestaciones en 14 puntos del recorrido, desde Alalpardo hasta el Paseo de la Castellana. Las consignas a favor de Palestina resuenan fuertemente en el circuito urbano, haciendo de esta edición de la Vuelta un evento tanto deportivo como de reivindicación social, lo que ha implicado modificaciones en el transporte público y cortes de tráfico.
El despliegue policial ha sido tremendo, con más de 2.000 agentes, unidades de antidisturbios, drones y hasta un helicóptero para la vigilancia aérea, emulando los operativos de grandes eventos deportivos como finales de Champions. Este fin de semana, tras las protestas en la penúltima etapa, se produjeron al menos 20 detenciones, y el clima de tensión creció con los ciclistas manifestando su preocupación por la seguridad, llegando a amenazar con no terminar la carrera si las condiciones no mejoraban. Sánchez ha defendido la actitud de los ciudadanos que se manifiestan, afirmando que España se moviliza en causas justas como la de Palestina y reconociendo la dignidad del pueblo español en el contexto internacional.
Las reacciones políticas han sido diversas; miembros del Gobierno celebran las protestas, mientras que la oposición considera inaceptable actuar de esta forma en un evento deportivo de gran relevancia. A medida que se desarrollaron los disturbios, imágenes de barricadas y cargas policiales han ocupado los espacios informativos, mientras las consignas de "Palestina libre" se escuchaban a lo largo del recorrido. Este ambiente tenso ha llevado a que el evento deportivo por excelencia se convierta en un escenario de protesta, dejando una marca significativa en la historia de la Vuelta a España.