Progresista 74.5%Conservador 25.5%
La UE se esfuerza por alcanzar un acuerdo para reducir las emisiones un 90% antes de 2040 en medio de crecientes divisiones.
Los ministros de Medio Ambiente se reúnen este martes para debatir los nuevos objetivos de reducción de emisiones y su contribución a los Acuerdos de París.
Publicado: 4 de noviembre de 2025, 13:19
Este martes, los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea se encuentran en una reunión crucial que busca establecer un acuerdo para reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 90% para 2040. Este objetivo es parte de los esfuerzos de la UE para cumplir con los Acuerdos de París y se presenta como una tarea crítica antes de la COP30, que dará inicio en Belém, Brasil, el 6 de noviembre.
La vicepresidenta primera de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha advertido que dilatar la acción climática o rebajar los objetivos podría resultar en una pérdida significativa de inversiones. La reunión enfrenta una serie de retos debido a las disparidades entre los Estados miembros, lo que resalta la urgencia del acuerdo que la UE debe presentar en la cumbre climática. Desde que se comprometió a alcanzar la neutralidad climática en 2019, la UE ha sido un actor clave en la lucha contra el cambio climático, pero las prioridades y la política global han cambiado, llevando a muchos países, como Alemania, Polonia e Italia, a pedir reducciones más flexibles y revisar los objetivos.
Existen voces optimistas que sugieren que los ingredientes para un acuerdo están sobre la mesa, mientras que otros diplomáticos expresan su escepticismo, afirmando que mantener posiciones extremas podría amenazar cualquier posibilidad de consenso. En particular, la discusión se centra no solo en el porcentaje de reducción, sino también en la posibilidad de que se incluya un máximo de derechos de emisión que los estados miembros pueden comprar a terceros países, lo que añade otra capa de complejidad a las negociaciones. Con la incertidumbre rondando, es crucial que la UE logre cerrar este pacto de reducción de emisiones, ya que las presiones internas e internacionales, como los incendios forestales y el conflicto en Ucrania, están complicando aún más la situación. Sin una resolución clara, el bloque podría llegar a la cumbre en Belém sin una posición unificada.
La vicepresidenta primera de la Comisión Europea, Teresa Ribera, ha advertido que dilatar la acción climática o rebajar los objetivos podría resultar en una pérdida significativa de inversiones. La reunión enfrenta una serie de retos debido a las disparidades entre los Estados miembros, lo que resalta la urgencia del acuerdo que la UE debe presentar en la cumbre climática. Desde que se comprometió a alcanzar la neutralidad climática en 2019, la UE ha sido un actor clave en la lucha contra el cambio climático, pero las prioridades y la política global han cambiado, llevando a muchos países, como Alemania, Polonia e Italia, a pedir reducciones más flexibles y revisar los objetivos.
Existen voces optimistas que sugieren que los ingredientes para un acuerdo están sobre la mesa, mientras que otros diplomáticos expresan su escepticismo, afirmando que mantener posiciones extremas podría amenazar cualquier posibilidad de consenso. En particular, la discusión se centra no solo en el porcentaje de reducción, sino también en la posibilidad de que se incluya un máximo de derechos de emisión que los estados miembros pueden comprar a terceros países, lo que añade otra capa de complejidad a las negociaciones. Con la incertidumbre rondando, es crucial que la UE logre cerrar este pacto de reducción de emisiones, ya que las presiones internas e internacionales, como los incendios forestales y el conflicto en Ucrania, están complicando aún más la situación. Sin una resolución clara, el bloque podría llegar a la cumbre en Belém sin una posición unificada.