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La UE logra un superávit comercial con Rusia por primera vez, pero la dependencia energética persiste
A pesar de un saldo positivo de 500 millones, la UE sigue dependiendo de Rusia para el gas y fertilizantes, aunque ha reducido drásticamente las importaciones.
Publicado: 28 de agosto de 2025, 19:35
La relación comercial entre la Unión Europea y Rusia ha experimentado un cambio significativo desde la invasión de Ucrania, con la UE logrando por primera vez un superávit comercial de 500 millones de euros con Moscú. Este hecho se destaca como una victoria importante para los 27, que antes de la guerra mantenían un saldo negativo de más de 43.000 millones. Sin embargo, a pesar de este pequeño avance, la dependencia de la UE de ciertos productos rusos, particularmente el gas licuado y los fertilizantes, sigue siendo una preocupación.
Recientemente, Bruselas ha activado un arancel específico a los químicos rusos para restringir las importaciones de fertilizantes, que representan el 34% del total de los fertilizantes consumidos en Europa. Los datos de Eurostat revelan que en el segundo trimestre de 2025, las exportaciones de la UE hacia Rusia aumentaron, mientras que las importaciones desde este país cayeron un 89% en comparación con los niveles anteriores a la invasión. Este cambio comercial es en gran parte resultado de las sanciones impuestas por Bruselas, que han alterado drásticamente el panorama de importaciones de energía. Aun así, Rusia continúa representando el 19% del gas licuado y el 34% de los fertilizantes que entran en la UE, lo que muestra que las relaciones comerciales no han desaparecido por completo.
La caída del déficit de productos energéticos es notable. En el segundo trimestre de 2022, la UE importaba energía de Rusia por un valor de 42.800 millones de euros; actualmente, esa cifra se ha reducido a 4.200 millones. A pesar de los avances, el análisis también destaca que Rusia sigue siendo un proveedor clave en ciertos sectores. Si bien la UE ha logrado disminuir notablemente su dependencia de petróleo ruso, la lucha por reducir la dependencia de los fertilizantes sigue en pie, y su cuota ha aumentado de 28% a 34%.
Además, la Comisión Europea está trabajando en la estrategia ‘De la Granja a la Mesa’ (F2F) con el objetivo de reducir las pérdidas de nutrientes en un 50% para 2030. Esta estrategia exige a los países de la UE que reduzcan el uso de fertilizantes químicos en un 20%. Sin embargo, un estudio reciente sugiere que estas medidas podrían no ser suficientes, estableciendo que una reducción uniforme en el uso de fertilizantes no producirá el resultado deseado debido a las variaciones en el uso de estos elementos entre países europeos.
Recientemente, Bruselas ha activado un arancel específico a los químicos rusos para restringir las importaciones de fertilizantes, que representan el 34% del total de los fertilizantes consumidos en Europa. Los datos de Eurostat revelan que en el segundo trimestre de 2025, las exportaciones de la UE hacia Rusia aumentaron, mientras que las importaciones desde este país cayeron un 89% en comparación con los niveles anteriores a la invasión. Este cambio comercial es en gran parte resultado de las sanciones impuestas por Bruselas, que han alterado drásticamente el panorama de importaciones de energía. Aun así, Rusia continúa representando el 19% del gas licuado y el 34% de los fertilizantes que entran en la UE, lo que muestra que las relaciones comerciales no han desaparecido por completo.
La caída del déficit de productos energéticos es notable. En el segundo trimestre de 2022, la UE importaba energía de Rusia por un valor de 42.800 millones de euros; actualmente, esa cifra se ha reducido a 4.200 millones. A pesar de los avances, el análisis también destaca que Rusia sigue siendo un proveedor clave en ciertos sectores. Si bien la UE ha logrado disminuir notablemente su dependencia de petróleo ruso, la lucha por reducir la dependencia de los fertilizantes sigue en pie, y su cuota ha aumentado de 28% a 34%.
Además, la Comisión Europea está trabajando en la estrategia ‘De la Granja a la Mesa’ (F2F) con el objetivo de reducir las pérdidas de nutrientes en un 50% para 2030. Esta estrategia exige a los países de la UE que reduzcan el uso de fertilizantes químicos en un 20%. Sin embargo, un estudio reciente sugiere que estas medidas podrían no ser suficientes, estableciendo que una reducción uniforme en el uso de fertilizantes no producirá el resultado deseado debido a las variaciones en el uso de estos elementos entre países europeos.