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La UE flexibiliza las normas de emisiones y Sánchez critica la decisión como un 'error histórico' que debilita compromisos climáticos
La Comisión Europea permitirá la venta de coches de gasolina y diésel más allá de 2035, generando controversia en el ámbito político español.
Publicado: 3 de enero de 2026, 09:55
El pasado martes, la Comisión Europea anunció un cambio significativo en su política ambiental al suavizar la prohibición prevista para 2035 sobre la venta de nuevos coches de gasolina y diésel, permitiendo una producción 'limitada' de automóviles que emitan CO2. Esta decisión ha sido influenciada por la presión de industrias automotrices de países como Alemania e Italia, revisando el objetivo de reducción de emisiones de CO2 del 100% al 90% para los fabricantes. Además, se introducen medidas para incentivar la producción de coches eléctricos más asequibles.
La reacción del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, fue crítica, calificando la decisión como un 'error histórico' y abogando por un acuerdo de Estado frente a la emergencia climática. Sánchez defendió la sostenibilidad como esencial para la competitividad de Europa, desafiando la opinión de sectores que piden más flexibilidad para la industria automotriz, señalando que la Confederación Española de Transporte de Mercancías considera prematura la defensa del veto a vehículos de combustión. En este contexto, los críticos advierten que cualquier relajación podría comprometer los esfuerzos para alcanzar la neutralidad climática para 2050.
Se anticipa que el acuerdo alcanzado por la Comisión Europea será objeto de negociación con el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, donde se prevén oposiciones. Además, la revisión de la normativa incluirá supercréditos para la fabricación de coches eléctricos pequeños y asequibles. Los precios de los carburantes en España han empezado a bajar, alineándose con la tendencia en Europa, lo que representa un alivio para los consumidores, mientras la industria automotriz enfrenta desafíos significativos. La Cumbre del Clima (COP) seguirá siendo un escenario de discusión crucial sobre estos temas, y España mantiene su postura proeléctrica, defendiendo la importancia de una rápida transición hacia vehículos totalmente eléctricos para evitar penalizar a los fabricantes que ya han realizado inversiones en este proceso de descarbonización.
La reacción del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, fue crítica, calificando la decisión como un 'error histórico' y abogando por un acuerdo de Estado frente a la emergencia climática. Sánchez defendió la sostenibilidad como esencial para la competitividad de Europa, desafiando la opinión de sectores que piden más flexibilidad para la industria automotriz, señalando que la Confederación Española de Transporte de Mercancías considera prematura la defensa del veto a vehículos de combustión. En este contexto, los críticos advierten que cualquier relajación podría comprometer los esfuerzos para alcanzar la neutralidad climática para 2050.
Se anticipa que el acuerdo alcanzado por la Comisión Europea será objeto de negociación con el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, donde se prevén oposiciones. Además, la revisión de la normativa incluirá supercréditos para la fabricación de coches eléctricos pequeños y asequibles. Los precios de los carburantes en España han empezado a bajar, alineándose con la tendencia en Europa, lo que representa un alivio para los consumidores, mientras la industria automotriz enfrenta desafíos significativos. La Cumbre del Clima (COP) seguirá siendo un escenario de discusión crucial sobre estos temas, y España mantiene su postura proeléctrica, defendiendo la importancia de una rápida transición hacia vehículos totalmente eléctricos para evitar penalizar a los fabricantes que ya han realizado inversiones en este proceso de descarbonización.