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La UE decide adelantar la prohibición de importaciones de gas y petróleo ruso a 2028 ante la oposición de Eslovaquia y Hungría
La decisión busca desincentivar el financiamiento de la guerra en Ucrania, pero genera inquietudes sobre la seguridad energética de algunos Estados.
Publicado: 20 de octubre de 2025, 11:53
La Unión Europea (UE) ha dado un paso significativo hacia la ruptura de su dependencia energética de Rusia, respaldando la propuesta de adelantar a 2028 la desconexión de las importaciones de hidrocarburos rusos. Esta decisión surge tras la invasión de Ucrania, enfrentando la oposición de Eslovaquia y Hungría, que expresan su preocupación por la seguridad energética.
El comisario de Energía, Dan Jørgensen, ha asegurado que el Ejecutivo comunitario ayudará a los Estados miembros, incluyendo a aquellos opositores. Mientras algunos países apoyan la medida, otros como Hungría critican su posible impacto en la seguridad energética, indicando que podrían enfrentar una crisis energética por la falta de infraestructura para recibir gas de otras fuentes. Sin embargo, los ministros de la UE acordaron que la prohibición de todas las importaciones rusas de energía entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2028, lo que incluye tanto gas natural por gasoducto como gas natural licuado (GNL).
La propuesta también incluye una fase transitoria que permitirá a los contratos existentes a corto plazo finalizar a mediados de 2026 y a los contratos a largo plazo extenderse hasta 2028. Este proceso refleja tensiones entre los países sobre cómo avanzar hacia una descarbonización y la urgencia de reducir la dependencia de la energía rusa.
A pesar de la oposición, otros Estados miembros como Francia, Italia y España tenían dudas legales sobre la terminación de contratos a largo plazo con proveedores rusos, lo que generaba temor a la falta de suministro. Sin embargo, se decidió que las empresas pueden invocar la figura de “fuerza mayor” para terminar contratos en caso de ser necesario.
Además, el Consejo de la UE también propuso simplificar los requisitos para las importaciones de gas de fuentes no rusas y aumentar la carga administrativa para las importaciones rusas durante el periodo transitorio. Con estas medidas, la UE busca no solo convertirse en un bloque energético independiente, sino también enviar un mensaje claro a Rusia de que no tolerará el uso de la energía como herramienta de coerción.
El próximo paso en este proceso es la negociación con el Parlamento Europeo, que ya ha mostrado apoyo a esta iniciativa. El ministro danés de Energía, Lars Aagaard, destacó la importancia de esta legislación, afirmando que “una Europa independiente en materia energética es una Europa más fuerte y segura”. Se espera que esta nueva legislación se complete antes de finales de año, contribuyendo a un mercado energético europeo más resiliente, mientras los países miembros deben presentar planes para diversificar sus fuentes de gas y reducir su dependencia de Rusia.
El comisario de Energía, Dan Jørgensen, ha asegurado que el Ejecutivo comunitario ayudará a los Estados miembros, incluyendo a aquellos opositores. Mientras algunos países apoyan la medida, otros como Hungría critican su posible impacto en la seguridad energética, indicando que podrían enfrentar una crisis energética por la falta de infraestructura para recibir gas de otras fuentes. Sin embargo, los ministros de la UE acordaron que la prohibición de todas las importaciones rusas de energía entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2028, lo que incluye tanto gas natural por gasoducto como gas natural licuado (GNL).
La propuesta también incluye una fase transitoria que permitirá a los contratos existentes a corto plazo finalizar a mediados de 2026 y a los contratos a largo plazo extenderse hasta 2028. Este proceso refleja tensiones entre los países sobre cómo avanzar hacia una descarbonización y la urgencia de reducir la dependencia de la energía rusa.
A pesar de la oposición, otros Estados miembros como Francia, Italia y España tenían dudas legales sobre la terminación de contratos a largo plazo con proveedores rusos, lo que generaba temor a la falta de suministro. Sin embargo, se decidió que las empresas pueden invocar la figura de “fuerza mayor” para terminar contratos en caso de ser necesario.
Además, el Consejo de la UE también propuso simplificar los requisitos para las importaciones de gas de fuentes no rusas y aumentar la carga administrativa para las importaciones rusas durante el periodo transitorio. Con estas medidas, la UE busca no solo convertirse en un bloque energético independiente, sino también enviar un mensaje claro a Rusia de que no tolerará el uso de la energía como herramienta de coerción.
El próximo paso en este proceso es la negociación con el Parlamento Europeo, que ya ha mostrado apoyo a esta iniciativa. El ministro danés de Energía, Lars Aagaard, destacó la importancia de esta legislación, afirmando que “una Europa independiente en materia energética es una Europa más fuerte y segura”. Se espera que esta nueva legislación se complete antes de finales de año, contribuyendo a un mercado energético europeo más resiliente, mientras los países miembros deben presentar planes para diversificar sus fuentes de gas y reducir su dependencia de Rusia.