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La UE aprueba un préstamo de 90.000 millones a Ucrania mientras el uso de activos rusos congelados sigue en debate
A pesar del acuerdo sobre financiamiento, la oposición de Bélgica a utilizar fondos rusos marca el camino hacia futuras negociaciones.
Publicado: 2 de enero de 2026, 20:49
La Unión Europea ha acordado financiar a Ucrania con un préstamo de 90.000 millones de euros para los años 2026 y 2027, en medio de un debate sobre el uso de 210.000 millones de euros en activos rusos congelados. Este acuerdo surge tras la necesidad urgente de mantener la economía ucraniana a flote, enfrentando dificultades debido a la invasión rusa y buscando cubrir casi dos tercios de las necesidades financieras estimadas por el Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo, la opción de utilizar los activos rusos congelados fue rechazada debido a las preocupaciones del primer ministro belga Bart De Wever sobre represalias de Rusia. Estos activos están mayormente custodiados en una entidad financiera belga y suman alrededor de 185.000 millones de euros. A pesar de las persuasiones de líderes europeos, De Wever mantuvo su postura, lo que llevó a la UE a descartar el uso de esos fondos y optar por una emisión de deuda conjunta respaldada por el presupuesto comunitario.
La situación no solo plantea un dilema financiero, sino político, poniendo a prueba la unidad de la UE mientras busca equilibrar el apoyo a Ucrania y las preocupaciones legales dentro del bloque. La presión económica sobre Ucrania aumenta y el tiempo corre en su contra, haciendo esencial la asistencia financiera para evitar una reducción en sus capacidades defensivas. El futuro de la ayuda a Ucrania depende de la voluntad de los estados miembros para encontrar un consenso que asegure tanto la asistencia inmediata como una base sólida para la recuperación del país.
Sin embargo, la opción de utilizar los activos rusos congelados fue rechazada debido a las preocupaciones del primer ministro belga Bart De Wever sobre represalias de Rusia. Estos activos están mayormente custodiados en una entidad financiera belga y suman alrededor de 185.000 millones de euros. A pesar de las persuasiones de líderes europeos, De Wever mantuvo su postura, lo que llevó a la UE a descartar el uso de esos fondos y optar por una emisión de deuda conjunta respaldada por el presupuesto comunitario.
La situación no solo plantea un dilema financiero, sino político, poniendo a prueba la unidad de la UE mientras busca equilibrar el apoyo a Ucrania y las preocupaciones legales dentro del bloque. La presión económica sobre Ucrania aumenta y el tiempo corre en su contra, haciendo esencial la asistencia financiera para evitar una reducción en sus capacidades defensivas. El futuro de la ayuda a Ucrania depende de la voluntad de los estados miembros para encontrar un consenso que asegure tanto la asistencia inmediata como una base sólida para la recuperación del país.