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La transición de Siria tras la caída de Al Assad: vida después de la prisión y el futuro de los prisioneros del Estado Islámico

Con la caída del régimen de Bashar al Assad, importantes cambios han ocurrido en la vida de los prisioneros y el control territorial en Siria.

Publicado: 27 de enero de 2026, 09:34

La caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024 abrió la puerta a una nueva era en Siria, presentando un complejo entramado de conflictos y retos humanitarios. Aquellos que estuvieron encarcelados enfrentan desafíos significativos para retomar sus vidas, lidiando con problemas psicológicos y estigmas sociales. El testimonio de Ghazi Mohammed, quien fue liberado tras casi un año de torturas, ilustra los estragos de la guerra civil y el trauma que muchos prisioneros aún cargan.

La situación en los campos de prisioneros como Al Hol y Al Roj, ahora bajo control del ejército sirio, revela la precariedad de los capturados y sus familias relacionadas con el Estado Islámico. La transferencia de 7,000 prisioneros a Irak ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad regional. Las mujeres y niños en estos campos enfrentan dificultades adicionales, como el estigma social a su retorno. La historia de Amina, cuyo hijo fue torturado, y las remembranzas de Ali Mahmud al Kak, un excautivo, ponen de manifiesto el desasosiego que sienten aquellos que intentan reintegrarse en la sociedad, resaltando que la vida tras la prisión no garantiza la paz.

La reciente ofensiva militar del régimen ha desmoronado el proyecto de autonomía kurda en Rojava, reflejando un retroceso en territorios y la transformación del mapa político sirio, lo que representa un desafío significativo. La promesa de derechos culturales para los kurdos se percibe como superficial ante la pérdida de sus estructuras de gobierno.