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La tensión política en Bolivia crece entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara, quien se autodeclara opositor constructivo.

Edmand Lara acentúa sus críticas a la gestión de Paz mientras lucha por mantener protagonismo y apoyo social en medio del conflicto.

Publicado: 24 de enero de 2026, 13:33

La tensa relación entre el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y su vicepresidente, Edmand Lara, ha escalado significativamente desde la asunción del nuevo gobierno hace unos meses. Lara, quien se ha declarado en una "oposición constructiva", ha manifestado su descontento con la gestión de Paz y ha prometido denunciar casos de corrupción durante su mandato. Esta situación se agrava con la disminución de su apoyo social y protagonismo, evidenciada en su falta de convocatoria en eventos públicos.

Las disputas internas se intensifican a medida que Paz toma decisiones controvertidas sin consultar a Lara, como la emisión de un decreto que le permite gobernar a distancia, acción que Lara considera inconstitucional. Además, ha criticado a Paz por rodearse de corruptos y actuar en beneficio de los sectores más ricos. Las tensiones entre ambos líderes destacan la creciente polarización y la lucha por el poder, lo que pone en riesgo la estabilidad del gobierno actual.

La capacidad del gobierno de Paz para gestionar estas tensiones se vuelve crucial, así como la habilidad de Lara para consolidar su apoyo popular. Frases contundentes de Lara como "el poder no es eterno" subrayan su intento de posicionarse como un fiscalizador crítico de la gestión de Paz, mientras ambos líderes navegan en un entorno político cada vez más hostil.